1925 A Pekín Bello
Susto en el comedor
Eras rosa. Te pusiste alimonada. ¿Qué intención viste en mi mano que casi te amenazaba? Quise las manzanas verdes. No las manzanas rosadas... alimonada... (Grulla dormida la tarde, puso en tierra la otra pata.)
Lucía Martínez
Lucía Martínez. Umbría de seda roja. Tus muslos como la tarde van de la luz a la sombra. Los azabaches recónditos oscurecen tus magnolias. Aquí estoy, Lucía Martínez. Vengo a consumir tu boca y arrastrarte del cabello en madrugada de conchas.
Porque quiero, y porque puedo. Umbría de seda roja.
La soltera en misa
Bajo el Moisés del incienso, adormecida.
Ojos de toro te miraban. Tu rosario llovía.
Con ese traje de profunda seda, no te muevas, Virginia.
Da los negros melones de tus pechos al rumor de la misa.
Interior
Ni quiero ser poeta, ni galante. ¡Sábanas blancas donde te desmayes!
No conoces el sueño ni el resplandor del día. Como los calamares, ciegas desnuda en tinta de perfume. Carmen.
«Nú»
Bajo la adelfa sin luna estabas fea desnuda.
Tu carne buscó en mi mapa el amarillo de España.
Qué fea estabas, francesa, en lo amargo de la adelfa.
Roja y verde, eché a tu cuerpo la capa de mi talento.
Verde y roja, roja y verde. ¡Aquí somos otra gente!
Serenata Homenaje a Lope de Vega
Por las orillas del río se está la noche mojando y en los pechos de Lolita se mueren de amor los ramos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche canta desnuda sobre los puentes de Marzo. Lolita lava su cuerpo con agua salobre y nardos.
Se mueren de amor los ramos.
La noche de anís y plata relumbra por los tejados. Plata de arroyos y espejos. Anís de tus muslos blancos.
Se mueren de amor los ramos.
En Málaga
Suntuosa Leonarda. Carne pontifical y traje blanco, en las barandas de «Villa Leonarda». Expuesta a los tranvías y a los barcos. Negros torsos bañistas oscurecen la ribera del mar. Oscilando -concha y loto a la vez- viene tu culo de Ceres en retórica de mármol.
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