Dedicados a la cabeza de Luis Buñuel En gros plan
Ribereñas Con acompañamiento de campanas Dicen que tienes cara (Balalín) de luna llena. (Balalán) Cuántas campanas ¿oyes? (Balalín) No me dejan. (¡Balalán!) Pero tus ojos... ¡Ah! (balalín) ... perdona, tus ojeras... (balalán) y esa risa de oro (balalín)
y esa... no puedo, esa...
(balalán)
Su duro miriñaque las campanas golpean. ¡Oh, tu encanto secreto... tu...
(balalín lín lín lín...)
Dispensa.
A Irene García Criada
En el soto, los alamillos bailan uno con otro. Y el arbolé, con sus cuatro hojitas baila también.
¡Irene! Luego vendrán las lluvias y las nieves. Baila sobre lo verde.
Sobre lo verde verde, que te acompaño yo. ¡Ay cómo corre el agua! ¡Ay mi corazón!
En el soto, los alamillos bailan uno con otro. Y el arbolé, con sus cuatro hojitas baila también.
Al oído de una muchacha
No quise. No quise decirte nada.
Vi en tus ojos dos arbolitos locos. De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise. No quise decirte nada.
* * *
Las gentes iban y el otoño venía.
Las gentes, iban a lo verde. Llevaban gallos y guitarras alegres. Por el reino de las simientes. El río soñaba, corría la fuente. ¡Salta, corazón caliente!
Las gentes, iban a lo verde.
El otoño venía amarillo de estrellas, pájaros macilentos y ondas concéntricas. Sobre el pecho almidonado, la cabeza. ¡Párate, corazón de cera!
Las gentes iban y el otoño venía.
Canción del mariquita
El mariquita se peina con su peinador de seda.
Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras.
El mariquita organiza los bucles de su cabeza.
Por los patios gritan loros, surtidores y planetas.
El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza.
La tarde se pone extraña de peines y enredaderas.
El escándalo temblaba rayado como una cebra.
¡Los mariquitas del Sur, cantan en las azoteas!
Árbol de canción Para Ana María Dalí
Caña de voz y gesto, una vez y otra vez tiembla sin esperanza en el aire de ayer.
La niña suspirando lo quería coger; pero llegaba siempre un minuto después.
¡Ay sol! ¡Ay luna, luna! Un minuto después. Sesenta flores grises enredaban sus pies.
Mira cómo se mece una vez y otra vez, virgen de flor y rama, en el aire de ayer.
* * *
Naranja y limón.
¡Ay la niña del mal amor!
Limón y naranja.
¡Ay de la niña, de la niña blanca!
Limón.
(Cómo brillaba el sol.)
Naranja.
(En las chinas de agua.)
La calle de los mudos
Detrás de las inmóviles vidrieras las muchachas juegan con sus risas.
(En los pianos vacíos, arañas titiriteras.)
Las muchachas hablan con sus novios agitando sus trenzas apretadas.
(Mundo del abanico, el pañuelo y la mano.)
Los galanes replican haciendo, alas y flores con sus capas negras.
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