Después de numerosas disputas, intrigas y períodos de auténticos combates, los generales acordaron que era impensable que el trono pasase a alguien por cuyas venas no corriera la sangre de Alejandro. El débil mental Arrideo reinaría bajo la regencia de Pérdicas hasta que naciera el hijo de Roxana. En el relato de Rufo Quinto Curcio, se hacen confusas referencias al debate sobre el vástago de Barsine. Para Plutarco es probable que hayan aludido a la hija de Darío. La prueba más convincente es el acto de Roxana. A diferencia de Alejandro cuando perdió a Hefestión, Roxana se ocupó inmediatamente de cuestiones prácticas. Por correo rápido, envió una carta a la princesa, falsificando la firma de Alejandro, en la que le pedía que se trasladara inmediatamente a Babilonia. La noticia de la muerte debió de llegar antes gracias al empleo de los relevos locales reales, que corrían día y noche. Si éstos le dieron alcance en el camino, Barsine no emprendió el retorno porque suponía que la recibirían con honores. Se presentó con Dripetis, su hermana y viuda de Hefestión. Roxana hizo asesinar a ambas y arrojar sus cadáveres a un pozo. Fue exactamente lo mismo que habría hecho Olimpia en su situación; cuando las reinas se encontraron, debieron de descubrir que tenían mucho en común. Plutarco afirma que Pérdicas fue cómplice de Roxana; es más que improbable en virtud de que aún no se sabía el sexo de su hijo. Empero, frente al fait accompli y con un único hijo de Alejandro en camino, probablemente Pérdicas, la encubrió. El hijo, Alejandro IV, contaba trece años cuando Casandro lo asesinó al tiempo que quitaba la vida a Roxana. No sobrevive la menor información sobre su personalidad o su aspecto. Olimpia había sido linchada cuatro años antes. A pesar de todo, los soldados de Casandro, que habían votado a favor de su muerte, no fueron capaces de asesinar a la madre de Alejandro. Casandro la entregó a los numerosos parientes de aquellos que ella misma había mandado matar. Afrontó su destino, cuyos detalles afortunadamente faltan, con resuelto valor. Olimpia vivió siete años más que su hijo. Sisigambis, reina madre de Persia, sobrevivió cinco días a la noticia de la muerte de Alejandro. Cuando se enteró, se despidió de su familia y de sus amigos, se puso de cara a la pared y ayunó hasta que le sobrevino la muerte.
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Alejandro Magno
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