EL DESIERTO DE LAS PALMAS Y LA ORDEN CARMELITA
Además de ser el Desierto uno
de los parajes más emblemáticos de la Comunidad Valenciana, otro gran atractivo
que ofrece este bello lugar es la existencia de un monasterio perteneciente a la Orden
Carmelita. Esta Orden ha influido notablemente en su desarrollo e historia. Tras la Reforma de
la Orden Carmelita llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús, siendo Vicario
General de la Orden el P. Nicolás Doria, el P. Tomás de Jesús
concibió en 1592 la idea de los Desiertos para los Descalzos. Entonces se pensó
que cada provincia religiosa tuviera un Desierto, con objeto de que todos los religiosos de la
Orden que deseasen mayor abstracción tuvieran lugar donde retirarse.
En aquel tiempo, los reinos de Valencia, Cataluña y Aragón
formaban una sola provincia religiosa. Pronto encontraron un lugar y en 1606 fundaron el
Desierto de Cardón, situado en las cercanías de Tortosa. Los Carmelitas
vieron que no era suficiente para los religiosos de los tres reinos y decidieron fundar otro
Desierto en Aragón. Tras intensa búsqueda, los exploradores Carmelitas, no
encontraron el lugar idóneo. Ante esta circunstancia, los Carmelitas Valencianos
obtuvieron el permiso para buscar un lugar de fundación en este reino. Los primeros pasos
les encaminaron a las ciudades de Játiva y Gandia. Allí encontraron una fuerte
resistencia por parte de otras comunidades de religiosos, hasta el extremo de negarles la
venta de las tierras que necesitaban para la fundación.
Conocido era el deseo Carmelita en los ambientes religiosos de la
época así como, hasta entonces, su infructuosa búsqueda. Ello hizo que
D. José Breva y D. Francisco Falcó, curas párrocos de Castellón y
Cabanes, advirtieran, cada uno por su lado, a los Carmelitas, de la existencia de un lugar
idóneo para sus necesidades en las montañas de Benicàssim. La existencia de varias
fuentes naturales y de una zona cultivable entre el espeso bosque de pinos y palmas,
hizo que los Carmelitas se fijaran en la Masía de Gabarrell. Dieron todos los
pasos necesarios y la Masía, con todas sus tierras, fue adquirida por 950 libras.
La fundación levantó los recelos de las comunidades religiosas de Castellón,
que se oponian al asentamiento Carmelita en Benicàssim, dado que pensaron que éstos les
restarían las limosnas de los devotos fieles. Finalmente se llegó a un acuerdo
amigable entre ellos y cesaron las hostilidades. No obstante debemos resaltar que los pleitos
entre estas comunidades llegaron hasta Roma, siendo todos los fallos favorables a los de
Benicàssim. Solucionados todos los problemas legales, el Rey concedió licencia para
fundar, el día 23 de Diciembre, de 1693.
El Fr. Mateo dispuso el arreglo de la Masía de Gabarrell,
destinando lo mejor del edificio para capilla, y el resto para las dependencias de los
religiosos. El día 2 de Febrero de 1604 se colocó la campana en lo que constituiría
el primer Desierto de las Palmas, acto al que asistieron distintas personalidades
políticas y religiosas de la época. Los del Desierto decidieron ampliar sus
propiedades, con objeto de tener las suficientes tierras para cultivar y poder
así cubrir sus necesidades futuras. A tal efecto adquirieron nuevas tierras
alrededor de las que ya tenían. Las distintas compras alcanzaron finalmente una
extensión de 318 hectáreas y 74 áreas.
El primer morador del Desierto fué el P. Miguel de San
José, el cual llegó a estar solo durante mucho tiempo. Este abnegado sacerdote
distribuía su tiempo entre la oración, el cultivo de las tierras y oficiar la Misa
en Santa Águeda y Puebla Tornesa. Posteriormente le destinaron a su compañía dos hermanos,
para que le ayudaran en su trabajo.
Cuatro años habían transcurrido desde que acondicionaron la
Masía de Gabarrell, cuando decidieron construir un nuevo monasterio, con el fin de que
pudieran acudir nuevos Carmelitas a este hermoso retiro. Doce años se tardó en
construir el Monasterio, actualmente derruido y conocido por el "Desierto
Viejo". Finalizada la obra, doce fueron los religiosos que se trasladaron a
vivir en ella, siendo el primer prior el R.P. Diego de San Antonio. La guerra
que mantenian los partidarios del rey Felipe V y los del Archiduque de Austria,
salpicó esta zona, incluidos a los del Desierto. Los Micaletes, partidarios del
Archiduque, saquearon con frecuencia a Benicàssim y el propio Desierto, llevándose
víveres, dinero y provisiones, que tan celosamente almacenaban para todo el año.
El día 10 de Diciembre de 1732 se acabó de construir
la nueva Iglesia del Desierto y se bendijo el día 9 de Abril de 1733.
Una serie de Ermitas,donde se refugiaban los ermitaños para orar,
fueron construyéndose en las montañas y laderas colindantes al Desierto. Hasta un total
de trece llegaron a construirse, todas ellas sufragadas por distintos fieles y señores
adinerados. Tan solo unas pocas se conservan actualmente.
Hacía cincuenta años que se había construido el nuevo
Monasterio, cuando el 17 de Septiembre de 1783, una gran tempestad seguida de un fuerte
terremoto dejó en ruinas el Monasterio, tal y como podemos observarlo actualmente. Ante
la imposibilidad de restaurar el edificio, los del Desierto decidieron estudiar la
construcción de uno nuevo, con distinto emplazamiento, buscando una zona más
segura y de asentamiento más firme.
La tenacidad de los Carmelitas hizo que sus deseos pudieran hacerse
realidad y así, el 25 de Marzo de 1784 se puso la primera piedra del nuevo Monasterio.
Finalizadas las obras de construcción, se consagró el 27 de Agosto de 1796. Una
gran labor efectuaron los Carmelitas del Desierto cuando la peste hizo acto de presencia por
estas tierras. Su labor abnegada y la ayuda a los enfermos y apestados, les valió la
consideración de las autoridades provinciales. El recinto del Desierto estaba prohibido
a mujeres, hasta el año 1903 en que se abrió por primera vez la Iglesia para que algunas
mujeres pudieran oir misa.
Para conmemorar la entrada del Siglo XX y como consecuencia del
Jubileo otorgado por el Papa León XIII, todas las poblaciones de la Plana y del Maestrazgo
sufragaron los gastos de construcción de una monumental Cruz de hierro en la cumbre del
monte Bartolo, lugar que hoy ocupa una gran antena de televisión. La monumental cruz
tenía 18 metros de altura, por 6 de envergadura en sus brazos y dos por dos en el tronco.
El monumento fué bendecido en 1901 y a dicha ceremonia asistieron todas las autoridades
eclesiásticas y políticas de la provincia, así como cerca de veinte mil
fieles. La monumental cruz fué dinamitada en los comienzos de la guerra civil española de
1936, pudiendose observar aún las cimentaciones que en su día la sustentaron.
Actualmente podemos observar en el Monasterio del Desierto una serie de obras de arte y objetos
de gran valor histórico en el pequeño, pero rico museo que se encuentra situado junto a
la hermosa Iglesia, estando ambas dependencias abiertas al público.
Para más información llamar al teléfono: 964 30 09 50
Entre los religiosos que albergó el Monasterio hay que
recordar a Fran Antonio de Jesús María, un hermano Carmelita que, entre otras
cosas, destacó por el estudio de las hierbas aromáticas. Cuando se convirtió
el Monasterio en Casa. Noviciado hubo que atender las necesidades de los novicios, sus estudios
y formación, por lo que se pensó en comercializar una buena bebida
aromática, extraída de la infinidad de hierbas que hay en los montes del Desierto
de las Palmas. En los sótanos se instalaron unos pequeños alambiques junto con los
demás útiles necesarios, y hacia el 15 de Octubre de 1896, fiesta de Santa
Teresa de Jesús, se comercializaron las primeras botellas del, hoy en día
mundialmente conocido Licor Carmelitano. Dada la mala comunicación, ya que todo
el transporte se realizaba a lomo de caballerías, se pensó en trasladar las
destilerías a la villa de Benicàssim. El traslado referido se realizó hacia el
año 1912, siendo Provincial de la Orden el Padre Bernardino de Jesús y María,
realizando las actuales Bodegas y Destilerías donde además de elaborar nuestro
exquisito Licor mediante el proceso antigüo y artesanal, se ha ampliado la gama
de productos Carmelitano. Moscatel, Vino de Misa, Vino Añejo, Brandy, Ponche,
etc..., conjugando recetas y directrices antigüas y artesanas con las técnicas
modernas actuales. El licor Carmelitano, como quinta esencia de finas hierbas y
semillas, símbolo de contemplación, ingenio y trabajo, es una excelente bebida
que, bien dosificada, templa el ánimo y favorece el buen humor.
BODEGAS CARMELITANO VISITAS, DEGUSTACION Y VENTAS.
Avda. Castellón s/n. Teléfono: 964 30 08 49
Entrada libre.
El desierto de las Palmas es uno de los parajes más
emblemáticos de la Comunidad Valenciana. Ofrece una gran variedad de plantas
aromáticas y especies arbóreas. Forma un fran anfiteatro montañoso que protege el
término de Benicàssim hasta culminar en el pico del Bartolo, de 729 metros de altura y
que por su proximidad a la costa se convierte en una inconmensurable atalaya que permite otear
las tierras del interior castellonense, el amplio arco del Golgo de Valencia y las Islas
Columbretes. Cerca de la cumbre puede verse una monumental cruz.
El porqué del nombre de Desierto de las Palmas hay que
buscarlo en la fundación en este paraje de un convento, perteneciente a la orden de los
Carmelitas Descalzos.
Los Carmelitas designaban con la palabra desierto a todo
lugar "retirado, propio para la oración y recogimiento místico".
La abundancia de palmitos en estas montañas explica
fácilmete el nombre del paraje.
Podrá entrar en la iglesia y en el museo del Convento, en el
que se exhiben diveros objetos religiosos y de valor artístico, cuadros de diversos
autores, libros, reliquias, ornamentos sagrados y los primitivos instrumentos con los que
los Frailes iniciaron allí, en 1896, la elaboración del famoso licor Carmelitano,
a base de hierbas aromáticas de estas montañas. Hoy la destilería se encuentra en
las afueras de Benicàssim y en ella se elaboran éste y otros licores como el
apreciadísimo Moscatel Carmelitano, que podrá degustar libremente.
Más información en:
Página del Parque Natural del Desierto de Las Palmas
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