A mis primeros lectores, por sus observaciones al manuscrito: Dai, Lourdes, María, Montse, Pepa y José Ricardo. Y sobre todo a Gloria, por la ayuda y los ánimos que me ha dado en los dos años finales de mi trabajo. Finalmente, a mi circunstancia: cinco ambientes en A que se hicieron refugio. Alhama de Aragón, Alicante, Aranjuez, Aravaca y la principesca hospitalidad de Andorra.J.L.S.
A Glauka, lucero de la tarde
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