Omisiones importantes a los historiales

F) OMISIONES IMPORTANTES A LOS HISTORIALES
1924
a) A la nota 10 debe agregarse:
Algunos años más tarde, su neurosis se transformó en una demencia precoz. (Caso
de P. Janet.)
b) La historia clínica de Emmy continúa con el siguiente apéndice de 1924:
Bien sé que ningún analista leerá hoy esta historia clínica sin cierta sonrisa
conmiserativa. Recuérdese, empero, que éste fue el primer caso en el cual apliqué sin
restricciones el método catártico. De ahí que me incline por dejar a la exposición su
forma original, por no adelantar ninguna de las críticas que hoy sería tan fácil hacerle,
por renunciar a todo intento de colmar a posteriori las abundantes lagunas. Sólo dos
cosas quiero agregarle: mi reconocimiento, ulteriormente adquirido, de la etiología
actual de la enfermedad y algunas noticias sobre su curso posterior.
Cuando pasé, como ya he narrado, algunos días como invitado en su casa de
campo, tuvimos por comensal a un hombre que yo no conocía y que a todas luces se
esforzaba por caerle bien a la dueña de la casa. Después de su partida, ésta me preguntó
si dicha persona me había gustado, agregando como al descuido: «Imagínese que ese
hombre se quiere casar conmigo.» En conexión con otras manifestaciones que no había
sabido valorar en su momento, hube de convencerme de que ella anhelaba entonces
contraer un segundo matrimonio, pero que la existencia de sus dos hijas, herederas de la
fortuna paterna, le representaba un obstáculo para la realización de sus propósitos.
Varios años después me encontré en un congreso científico con un renombrado
médico oriundo de la misma región que la señora Emmy. Al preguntarle yo si la conocía
y si sabía algo de su vida me respondió que sí: y que él mismo había sometido a un
tratamiento hipnótico. Con él, así como con muchos otros médicos, había llegado a la
misma situación que conmigo. Había acudido a él en sus estados más lastimosos, había
respondido con extraordinario éxito al tratamiento hipnótico, pero sólo para enemistarse
entonces con el médico, abandonándolo y reactivando la enfermedad en toda su
magnitud. Tratábase de un inconfundible «impulso de repetición».
Sólo al cabo de cinco lustros volví a tener noticias de la señora Emmy. Su hija
mayor, la misma a la cual yo había formulado atrora un pronóstico tan desfavorable, se
dirigió a mí solicitándome un certificado sobre el estado mental de su madre, con motivo
de haber sido paciente mía. Proponíase actuar judicialmente contra ella, describiéndola
como una tirana cruel y poco escrupulosa. La madre había repudiado a ambas hijas y se
negaba a asistirlas en su estrechez material. En cuanto a la firmante de la carta, se había
doctorado y estaba casada.
c) La historia clínica de Catalina concluye con el siguiente apéndice de 1924:
Después de tantos años me atrevo a abandonar la discreción observada entonces,
dejando establecido que Catalina no era la sobrina, sino la hija de la huéspeda, o sea, que
había caído enferma bajo la influencia de seducciones sexuales por el propio padre. No
cabe duda que, tratándose de una historia clínica, no es lícito introducir una deformación
como la que en este caso he realizado, pues la misma no es tan diferente para la
comprensión como, por ejemplo, el hecho de haber trasladado de una montaña a otra el
lugar del sucedido.