NOTA PARA UN TRABAJO DE E. PICKWORTH FARROW (*) (1926) CONOZCO al autor como un hombre de inteligencia poderosa y autónoma, el cual, probablemente a causa de cierta terquedad, no llegó a ponerse de acuerdo con ninguno de los dos analistas con los cuales intentó el tratamiento. Dedicóse entonces a la aplicación consecuente del método del autoanálisis, que en su oportunidad yo utilicé para el análisis de mis propios sueños. Precisamente a causa de las peculiaridades del autor y de su técnica, sus resultados merecen la más atenta consideración.