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Cómo diagnosticar una
enfermedad.
La mayoría de las enfermedades comunes en acuarios
ornamentales se pueden diagnosticar mediante la observación visual, en algunos
casos con el auxilio de una lupa más o menos potente.
El análisis de los signos y síntomas en medicina se denomina
Semiología. Para facilitar las cosas, haremos semiología dividiendo los signos
y síntomas en tres grandes grupos:
1. Modificaciones en el comportamiento;
2. Modificaciones de aspecto General y
3. Modificaciones localizadas o de sistemas.
1. Modificaciones en el comportamiento.
Hablar de enfermedades es hablar de alguna situación que
afecta el estado normal de los peces. Hablar de curación de la enfermedad, es
referirnos a la posibilidad de restablecer la salud.
De tal modo, lo primero que debemos conocer es cuál es el “estado normal”
de los peces, ya que lo “normal” para unos no lo es para otros. Por ejemplo:
Nannostomus ques nada en posición de 45º con la cabeza hacia arriba; algunos Leporinus o Anostomus,
nadan en la misma posición pero con la cabeza hacia abajo. Para un
Carnegiella lo normal es nadar en la
línea de la superficie del agua, cosa totalmente anormal para un Corydoras que
(salvo a la hora de comer alimento que flote) siempre preferirá el suelo del
acuario.
La coloración, la forma de nadar, la voracidad o ausencia de
ella, etc. determinan para cada especie en particular su estado de normalidad o
anormalidad.
Presumiendo que ya conocemos el comportamiento “normal” de
nuestros peces, identificaremos fácilmente cuándo asumen actitudes anormales:
retraimiento, aletas plegadas, aislamiento del cardumen, natación irregular,
etc.
Si esto ocurriera estamos en presencia de una situación
anormal y debemos corregirla.
Algunas situaciones de este tipo son producto de incomodidades
temporales (subordinación de un macho al macho dominante por ejemplo), pero si
el acuario está equilibrado (biológica y ambientalmente) son superadas en poco
tiempo. Un macho derrotado en su lucha territorial buscará un sector del
acuario alejado del dominador, excepto que haya muchos machos distribuyéndose
el territorio. Y este problema sólo puede solucionarlo el acuarista. Por eso es
importante que, según las especies, los espacios y las hembras sean suficientes
para todos los machos, manteniendo un equilibrio.
Si una situación de este tipo perdura, indudablemente el pez
afectado enfermará y seguramente morirá pese a nuestros esfuerzos. Este es el
caso típico de una enfermedad producida por estresamiento. En estado de estrés
los peces liberan gran cantidad de glucocorticoides, con la secuela que ello
trae aparejado.
Existen comportamientos anormales que le son comunes a todos
los peces:
a. Rechazo del alimento habitual;
b. Aletas replegadas;
c. Natación irregular o aislamiento en los rincones del acuario;
d. Movimiento de vaivén o “serrucho” (“shimmy” en inglés)
e. Frotación contra piedras, objetos o suelo del acuario;
f. “boqueo” en la superficie y/o respiración agitada y
g. Falta de reacción cuando pretendemos atraparlos con una
red.
Si alguno de estos síntomas son observados en uno o varios
peces, habrá que pasar a observar detenidamente otras posibles modificaciones,
tal como se detalla a continuación.
2. Modificaciones del Aspecto General.
a. Cambio de color. Hay cambios circunstanciales o de poca
duración o procesos prolongados. Si no es transitorio habrá que seguir
observando otros cambios para diagnosticar por descarte. (Ver La coloración en
los peces).
Un color más claro que el normal, puede indicar anemia (poco
probable si existe una buena alimentación, Ver Nutrición). La anemia también
produce una decoloración en las branquias. En algunas oportunidades esa
decoloración puede indicar falta de oxígeno y si el proceso de pérdida del
color es paulatino, seguramente se debe a iluminación deficiente o
insuficiente. El algunos casos estará indicando un ataque por microsporidios
(parásitos de la piel), a los que nos referimos más adelante.
Un oscurecimiento del cuerpo indica (si no es transitorio)
una enfermedad grave, tal como tuberculosis, raquitismo o enfermedades
intestinales. Si a ese oscurecimiento le siguen otros signos peligrosos, habrá
que aislar al o los enfermos para evitar la propagación de la posible
enfermedad. Como en todos los casos, nos referimos al cambio de coloración
"anormal". Por ejemplo, los peces intensifican su coloración durante
los procesos de cortejo, reproducción y cuidado de las crías. Esta sería una
coloración "normal".
b. Vientre hundido. Desnutrición, raquitismo y tuberculosis
presentan esta forma. Los dos últimos se manifiestan también por un aspecto de
“papel de lija” en la piel de los enfermos.
c. Vientre abultado. Una constipación intestinal (poco
frecuente), ascitis o hidropesía pueden presentar este efecto. La primera sin
mayores consecuencias, si proveemos una dieta a base de vegetales y alguna
lombriz embebida en vaselina líquida. Ascitis o Hidropesía son enfermedades
graves producidas por ataques de bacterias, a veces asociadas con
myxobacterias, que resulta altamente contagiosa y difícil de curar. En estos casos
y ante la menor duda, es prioritario aislar a los peces. (Ver Enfermedades
Bacterianas).
Finalmente encontramos el vientre abultado por una afección
o disfunción de la vejiga natatoria y que produce la natación invertida,
flotando con el vientre hacia arriba. Si el problema se produjo como
consecuencia de una copiosa alimentación seguida de un golpe de frío, la
normalidad sobrevendrá con el transcurso del tiempo. Si se trata de un problema
de la vejiga natatoria no hay solución posible, ya que no estamos en presencia
de una enfermedad sino de mal funcionamiento de un órgano.
Inversamente si existiera algún pez con incapacidad para
llenar la vejiga natatoria de aire, nadaría zigzagueante por el fondo,
moviéndose solamente mediante la natación. Cuando cesa de nadar, cae hasta dar
con el fondo, lugar donde queda inmóvil.
3. Modificaciones localizadas o de sistemas.
Estas manifestaciones de enfermedades son aquella que
afectan una parte determinada del cuerpo, sea un tejido o un órgano
determinado. Cuando se modifica el comportamiento normal de uno o varios peces,
el paso siguiente es observar minuciosamente en busca de otras modificaciones.
En este capítulo descartamos las observaciones de órganos
internos, tarea que por lo general debe quedar en manos de los más
experimentados y casi siempre con el auxilio del microscopio. En el análisis
particular de cada enfermedad, en otras páginas de éste sitio Web, nos
referimos a los métodos de disección, análisis de frotis y tejidos por
microscopio, junto a otras formas de diagnóstico. También en la base de datos,
sección ictiología, existen innumerables links para vincularnos a trabajos de
investigación sobre enfermedades en particular.
En la misma sección, encontrarás una página de links sobre
enfermedades, en la cual encontramos vínculos a trabajos de ictiopatología.
Como auxilio para el diagnóstico, identificación y
tratamiento hemos elaborado nuestras Tablas, que facilitan la labor del
acuarista, a las que podrás acceder haciendo clic más abajo. Recomendamos bajar
las tablas a un archivo y luego imprimirlas ya que serán de permanente utilidad
a profesionales, comerciantes y aficionados.
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