AQUARIUM nueva Web dedicada al mundo de los acuarios, peces, plantas, enfermedades, trucos, bricolaje, etc todo lo relacionado con el mundo de la acuariofilia
AQUARIUM Nueva Web dedicada al mundo de los acuarios, peces, plantas, enfermedades, trucos, bricolaje, etc
Todo lo relacionado con el mundo de la acuariofilia
Guía de Peces
LAS PLANTAS EN EL ACUARIO


La mayoría de la gente que compra un acuario lo decora con plantas naturales. Muchas de estas personas acaban por llegar a la conclusión de que es imposible conseguir que las plantas se mantengan vivas. Los peces se las comen o las arrancan, se quedan raquíticas, se pudren de manera inexplicable, no crecen... Al final dan por perdida la batalla, su acuario se transforma en un erial desierto o en el mejor de los casos lo decoran con plantas artificiales de plástico, que esas seguro que no se mueren.
Mantener un acuario con una abundante vegetación no es tan complicado como pudiese parecer, simplemente hay que tomar unas pocas precauciones y tener unos mínimos conocimientos. A nadie debería de ocurrírsele llegar a una tienda, comprar el primer pez que viésemos que nos gustase y meterlo en el acuario. No sabemos que condiciones necesita en lo que agua y temperatura se refiere, si es agresivo o no, cuanto crece... Desgraciadamente, lo que resulta impensable para un pez no lo es para una planta. Visitamos nuestra tienda preferida y vemos que han llegado plantas, alguna de ellas nos llama la atención, su follaje tiene un bonito color, o la forma de sus hojas es interesante, la compramos y preguntamos su nombre al dependiente, que frecuentemente no tendrá ni idea, que más da. La llevamos a casa y la plantamos sólo para comprobar que muere en pocas semanas. Tras repetir la experiencia unas cuantas veces, llegamos a la conclusión de que somos unos manazas incapaces de hacer crecer nada excepto cardos. La impresión es aún más traumática si estamos montando por primera vez el acuario. Lo planeamos todo perfectamente, disponemos las plantas más pequeñas delante y las mayores detrás. Al cabo de dos meses algunas de ellas han muerto, otras han quedado raquíticas, y algunas de las pequeñuelas que plantamos en primera línea han crecido tan desmesuradamente que tapan por completa la visión del acuario.
Las causas del fracaso están claras, nos hemos equivocado en nuestra elección. Pensemos un momento en una planta cualquiera de las que compramos en una floristería. Cuando la adquirimos nos informan de si necesita sol directo o sombra, de cada cuanto hay que regarla, del tipo de suelo que necesita, si crece mucho o poco... Las plantas de acuario no son muy diferentes, cada una tiene sus propios requerimientos en lo que a iluminación, riqueza del suelo, calidad y características del agua, temperatura y crecimiento se refieren.
Existen aficionados para los cuales los más bellos acuarios están densamente poblados, y las plantas priman en importancia sobre los peces, mantienen los llamados acuarios holandeses, en los que hay muy pocos peces (generalmente una sola especie), y el principal efecto estético lo crean las plantas.
Tampoco es necesario que todos los aficionados a los acuarios se conviertan en expertos cultivadores si no lo desean, pero lo que si está claro, es que si les gusta un acuario plantado, deberán de tener unos conocimientos mínimos sobre como mantener y donde colocar sus plantas si quieren obtener buenos resultados. Empecemos pues por los conceptos más básicos.

La elección de las plantas:
Hay tres problemas principales a los que nos enfrentamos a la hora de elegir las plantas para nuestro acuario:

  • Especies inidentificables o desconocidas. Como ya hemos dicho, no es infrecuente que el propietario o dependiente de la tienda de animales desconozca los requerimientos de alguna de las especies que vende. En el mejor de los casos nos podrá dar su denominación comercial (raramente el nombre científico completo, si hay suerte el género)
  • Cultivo de plantas palustres como sumergidas. Muchas de las plantas que nos encontramos en las tiendas no son plantas estrictamente acuáticas. Estas plantas no suelen sobrevivir en el acuario durante un periodo de tiempo largo, puesto que para estar sanas y crecer han de pasar al menos una parte de su ciclo vegetativo emergidas. Si estamos dispuestos a asumir que esas plantas se debilitarán y morirán al cabo de unos meses de acuerdo, si no es mejor evitarlas.
  • Cultivo en seco. Otro problema es que muchas plantas pueden sobrevivir y crecer parcialmente sumergidas o incluso en seco si la tierra y el ambiente tienen suficiente humedad. El cultivo de estas especies se realiza en seco puesto que es mucho más simple y se obtienen mejores resultados. Al trasladar estas plantas habituadas a no estar sumergidas a un acuario, suelen tener problemas para adaptarse a sus nuevas condiciones de vida.

¿Como hacer frente a estos problemas?. En primer lugar no deberíamos de comprar ninguna planta de la que no conociésemos como mínimo:

  • Grado de iluminación necesario.
  • Riqueza del suelo .
  • Temperatura y características físico - químicas del agua.
  • Talla que puede alcanzar.

Hay algunos trucos. Si sabemos que una planta proviene de una zona determinada (por ejemplo de los arroyos de Sumatra) podemos asumir que las condiciones que necesita son las mismas que las de los peces que habitan estas aguas. Sin embargo esto no nos da más que una pista, y no conviene fiarse a pies juntillas. Otro de los indicios que nos debería de hacer rechazar una planta si no la conocemos es su rareza. Las plantas que muy raramente se ven en las tiendas de acuario suelen ser o delicadas o plantas terrestres que se venden como acuáticas. Por supuesto si hemos visto esa planta antes en un tiesto, mejor que no la compremos salvo que la vayamos a instalar en un acuaterrario. Pedir consejo a otros aficionados tampoco resulta mal. Nos pueden decir que especies les han dado mejores resultados en sus condiciones de iluminación, temperatura agua y suelo, pero nuevamente estos datos son sólo aproximativos. El que uno haya obtenido buenos resultados con una especie no quiere decir que todos los vayamos a obtener. Las plantas con bulbos, rizomas... como por ejemplo los Apogetenon pueden resultar muy vistosas, sin embargo exigen condiciones especiales de mantenimiento, suelos profundos y en general ricos, un periodo de reposo..., en general más de lo que cualquier aficionado normal esta dispuesto a hacer.
Por último debemos tener en cuenta con quien van a convivir esas plantas. Intentar mantener plantado un acuario con grandes cíclidos (especialmente africanos), es en general imposible. Se comen las plantas y si no las arrancan. Los barbos tiene tendencia a mordisquear las especies de hojas más tiernas...
Resumiendo. Debemos comprar solo aquellas plantas de las que sepamos las condiciones, en general deberíamos evitar las especies con bulbos o rizomas y aquellas raras. Las variedades y especies con parte de sus hojas blancas (variegadas) o de colores extraños (rojas, marrones) necesitan más luz que las variedades normales. A la hora de elegir hay que tener en cuenta con que peces van a convivir. En algunos casos el abanico de especies vegetales será menor (en acuarios con peces que muerden o se comen las hojas solo resistirán las plantas más duras), mientras que en otros la "calidad" culinaria de la planta no tendrá importancia (por ejemplo los bettas, gouramis y colisas dejan en paz a las plantas por muy apetecibles que sean sus hojas.

Preparación de las plantas y el acuario:
Lo primero que hay que hace cuando vayamos a plantar nuestro acuario es hacernos un pequeño plano. Dibujaremos la superficie de nuestro acuario, y en el pondremos donde debe de ir cada planta teniendo en cuenta su crecimiento, también situaremos adornos como troncos o rocas sumergidos. Las plantas de poca talla se colocan en primeros planos, mientras que las plantas de gran tamaño se colocan en el fondo y laterales, o delante de los objetos que queramos cubrir, como por ejemplo el filtro o la resistencia. Podemos reservar alguna especie de gran tamaño y colores vistosos para un lugar relevante como centro de atención. Hay que tener en cuenta el grado de iluminación de nuestro acuario. La luz es más intensa inmediatamente debajo de los fluorescentes y la luminosidad aumenta a medida que desciende la profundidad. Si queremos poner una planta que requiere poca iluminación al lado de otra que necesite mucha una solución de compromiso es colocarla a la sombra de un tronco o de una planta de mayor talla que le de sombra. Las plantas (excepto aquellas que alcanzan gran tamaño) no deben mezclarse. Plantaremos la misma especie o variedad formando grupos, nunca intercalaremos distintas especies, puesto que es muy difícil que las condiciones de crecimiento iluminación... sean idénticas para ambos tipos de planta, con lo que una especie prevalecería sobre la otra. La parte central y frontal del acuario siempre debe dejarse libre para que los peces dispongan de un espacio en el que nadar sin estorbos, si plantamos sólo emplearemos especies de muy reducidas dimensiones.
Una vez que nos hemos hecho nuestro pequeño plano, es hora de preparar el suelo. Para la mayoría de las plantas la grava lavada es un substrato demasiado pobre, aún cuando se vaya enriqueciendo con las deyecciones de los peces. Habrá que recurrir pues al abonado. Este puede hacerse de dos formas. Por un lado podemos colocar una fina capa de mezcla de grava con abono, sobre la cual colocaremos una capa más gruesa de grava pura. La grava abonada o el abono solo se ponen en aquellas zonas en las que vayamos a plantar. El otro método consiste en preparar pequeñas bolas con arcillas y abono que colocaremos junto a las raíces de los ejemplares que plantemos. Este método se puede emplear para aquellas especies que necesitan un suelo especialmente rico sumado al método anterior y también para hacer abonados ocasionales a algunas plantas (basta con enterrar la bolita al pie de la planta).
También debemos preparar las plantas. Nunca se deben dejar al aire, puesto que sus hojas se secarían y se dañarían. Hay que cubrirlas con un paño húmedo o tenerlas en un recipiente con agua templada. Podemos encontrarnos las plantas en dos formatos, pequeñas macetas con esponjillas o lastradas con una banda de plomo. En el primer caso hay que sacar la planta de la maceta y retirar toda la esponjilla con cuidado, se separa cada planta (no es raro que haya más de una por maceta), se recortan las puntas de las raíces y las hojas y tallos muertos. En el caso de las plomadas, se retira la banda de metal y el trozo de esponjilla que suelen llevar. En general suele haber varias ramas desprovistas de raíces o con muy pocas, al igual que en el caso anterior se recortan las puntas de las raíces (si las hay) así como las hojas y tallos muertos o que tengan aspecto de estar dañados. Antes de introducir cualquier planta en el acuario deberíamos de revisarla muy bien en busca de caracoles o sus puestas. Una vez que estos animalitos entran en un acuario es muy difícil hacerlos desaparecer, así que más vale prevenir que curar. Si bien es cierto que algunas especies consumen desechos y restos de comida, los caracoles tienen la desagradable costumbre de comerse las hojas y brotes de nuestras plantas (especialmente las más tiernas) echando a perder todo nuestro cuidadosos trabajo. Las puestas de caracoles tienen el aspecto de pequeñas masas gelatinosas trasparentes pegadas a hojas y tallos. Hay que buscar con mucho cuidado, si nos dejamos una la infección esta asegurada. Cuando las encontremos lo mejor es cortar la hoja o tallo a la que están unidas. Hay quien recomienda mantener las plantas en un baño de substancias que maten a los caracoles. Se recomienda el uso de disoluciones de permanganato potásico, sulfato de cobre... Opinamos que en caso de usarlas, se debería hacer extremando las precauciones (por ejemplo el sulfato de cobre es altamente tóxico para las plantas aún en pequeñas concentraciones), nunca en plantas muy valiosas (más vale recurrir a otros métodos de lucha si introducimos algún caracol) y enjuagar bien los ejemplares con agua corriente antes de llevarlos al acuario.

Plantando:
Hay dos métodos básicos para plantar, con el acuario lleno, total o parcialmente, y con el acuario vacío. Con el primer método las plantas sufren menos, y es más fácil observar cual es la posición real que ocupa la planta puesto que flota. Con el segundo, es mucho más fácil plantarlas puesto que no tenemos el impedimento del agua, pero sin embargo las plantas se pueden resecar si tardamos mucho, y a veces, al llenar el tanque, nos damos cuenta de que la oposición que ocupa la planta no era la que realmente esperábamos. Si es la primera vez que se planta un acuario, es recomendable emplear el método seco. Si ya se tiene cierta experiencia se puede probar con el método "húmedo". En ambos caso el método a seguir es el mismo. Se practica un pequeño agujero en el substrato del acuario, colocamos las raíces de la planta y parte del tallo en su interior, tratando de que queden lo más derechas posibles y se tapa el agujero. Si hemos dispuesto una capa de abono bajo la grava y estamos plantando con el método húmedo hay que tener cuidado de no alcanzarla en nuestras labores excavadoras. En general es recomendable plantar las plantas de una en una y no formando grupos. Hay quien recomienda enterrar un fragmento del tallo en horizontal al suelo en las plantas sin raíces puesto que afirman que la sujeción es mejor y el enraizamiento más adecuado. Hemos oído casos en los que a dado muy buenos resultados y otros en los que el resultado ha sido pésimo, dejamos el empleo esta opción al gusto de cada uno. En las plantas en las que hay un rizoma, bulbo, etc. no hay que enterrarlas nunca por completo, el cuello siempre debe sobresalir del fondo (el cuello es el lugar del que parten los tallos o las hojas). Es recomendable, cuando mezclemos plantas de crecimiento rápido con otras de crecimiento lento, plantar los ejemplares de crecimiento lento antes que los de rápido, para evitar que estos últimos lleguen a asfixiarlos. Con plantarlos un mes antes suele ser más que suficiente para que estas plantas estén enraizadas y la suficientemente fuertes como para hacer frente a sus parientes de crecimiento más rápido

Cuidados generales:
Además de nitrógeno, las plantas necesitan otra serie de elementos para su crecimiento. Si bien podemos asumir que nuestras plantas van a tener una fuente constante de nitrógeno en forma de desechos orgánicos, no podemos decir lo mismo de elementos como el hierro, magnesio, fósforo... El cambio de agua es en muchos casos suficiente como para renovar la presencia de estos elementos en el acuario, pero no está de más añadir de vez en cuando fertilizante líquido. Las plantas seguro que nos lo agradecerán. Si alguna planta tiene un crecimiento muy rápido o es muy exigente en lo que a las substancias nutritivas se refiere, podemos realizar un abonado puntual con bolitas especiales que enterraremos al lado de la raíz de la planta.

El anhídrido carbónico, algo a tener en cuenta:
Además de suficiente "alimento" y luz, las plantas necesitan algo más para crecer, anhídrido carbónico. El anhídrido carbónico se produce como consecuencia de la respiración de los peces y de la actividad bacteriana. Sin embargo, los dispositivos presentes en el acuario, como el filtro o el aireador, contribuyen a que se elimine rápidamente, con lo que sus porcentajes en disolución en el agua son muy inferiores a lo que cabría esperar en un río o lago cualquiera.
Se calcula que cada planta, con una iluminación suficiente, necesita como óptimo 1,8 mg de anhídrido carbónico por cm cuadrado de superficie de sus hojas. Si siguiéramos este postulado, los niveles de este gas en el agua de nuestro acuario serían intolerables para que los peces consiguiesen sobrevivir. No sólo sufrirían las plantas, sino que el crecimiento de las bacterias aerobias (que necesitan oxígeno) del filtro biológico también se vería negativamente afectado. Hay pues que llegar a una solución de compromiso tal que permita a nuestros peces contar con unas condiciones adecuadas y a las plantas del acuario disponer de suficiente dióxido de carbono como para su crecimiento sea aceptable. Se consideran aceptables valores de hasta 20 mg por l de agua, pero la verdad es que nunca debería de alcanzarse estos límites. Con concentraciones de 8 o 10 mg / l de agua las plantas crecerán fácilmente.
¿Pueden crecer las plantas de manera adecuada en un acuario que no cuente con un sistema difusor de dióxido de carbono?. La respuesta es que sin lugar a duda pueden hacerlo, y lo que es más, la mayoría de los acuarios de los aficionados no llevan sistemas difusores de este tipo. Sin embargo hay que reconocer que con estos sistemas el aspecto y crecimiento de las plantas es mucho mejor que sin ellos.
¿Como proporcionar el dióxido de carbono a nuestras plantas?. Para eso existen aparatos bastante simples que consisten básicamente en una pequeña bombona de gas a presión conectada con un difusor que crea una burbuja muy fina, la conexión cuenta con una válvula para poder regulas el flujo de gas según nuestras necesidades. Es imprescindible que el difusor que se emplee cree una burbuja de dimensiones muy reducidas, puesto que cuanto más pequeña y numerosa sea la burbuja, mayor es la superficie de intercambio con el agua, y mayor será la eficiencia del sistema. Cuando una bombona de gas se agota, se sustituye por otra, así que no está de más disponer de un repuesto en casa, puesto que ya sabemos que las cosas suelen faltar cuando no podemos cambiarlas (por ejemplo un domingo). El difusor ha de colocarse la más cerca del fondo posible para que las burbujas recorran una mayor distancia antes de alcanzar la superficie.
Cuando usemos difusores de dióxido de carbono hay algunos reglas y precauciones que deberemos tener en cuenta. En primer lugar no se puede calcular la cantidad de dióxido de carbono en disolución a ojo. Al igual que el pH y la dureza, este parámetro se puede medir mediante el uso de kits. Tendremos que medir regularmente la concentración de dióxido de carbono en el agua, y el control deberá de ser más intenso hasta que estemos seguros que la cantidad disuelta en el agua se ha estabilizado. Esto no quiere decir que una vez que se ha logrado el equilibrio se vaya a mantener para siempre. Habrá que realizar mediciones periódicas para asegurarnos de que todo va bien. Si observamos un comportamiento anormal en los peces (en superficie, boqueando, natación irregular), deberemos cerrar inmediatamente el difusor de anhídrido carbónico y medir sus niveles en el agua. Es más que recomendable disponer de una bomba de aire con un difusor para mover el agua y facilitar la eliminación del anhídrido carbónico en el caso de que aparezcan problemas.
En segundo lugar hay que evitar usar simultáneamente el difusor de dióxido de carbono junto con aireadores u otros dispositivos que favorezcan el movimiento del agua, puesto que se favorece la eliminación del anhídrido carbónico y por tanto se disminuye la efectividad del dispositivo difusor en lo que respecta al crecimiento de las plantas.
En tercer lugar, sólo se debe mantener conectado el dispositivo difusor durante el día, puesto que las plantas consumen el dióxido de carbono durante la fase luminosa de la fotosíntesis.
Por último, hay que tener una especial precaución en evitar la formación de bolsas de gas en la superficie del acuario, para ello es recomendable contar con un agujero o pequeña rejilla de ventilación por la que el dióxido de carbono que alcance la superficie del agua pueda escapar. Estas acumulaciones de gas en superficie son especialmente nocivas para aquellas especies que pueden tomar aire de la superficie del agua, como los anabátidos.
Existe una forma de fabricarse un pequeño difusor de dióxido de carbono casero, aunque su control es algo complejo, por lo que no debería de tomarse este aparato más que como una curiosidad o algo meramente experimental. De usarlo sólo recomendaríamos su empleo en acuarios que no contengan ejemplares excesivamente valiosos o en acuarios sin peces. Para fabricarlo nos valdremos de la emisión de dióxido de carbono que llevan a cabo las levaduras cuando fermentan la glucosa. Tomaremos una botella de plástico o cristal, con un tapón hermético que ajuste perfectamente, y a ser posible a rosca, haremos una perforación en el tapón, que atravesaremos con un pequeño tubo y la sellaremos perfectamente. En el tuba insertaremos una válvula como las empleadas para regular el flujo de una bomba de aire, y de ahí llevaremos el tubo a un difusor muy fino, siendo los que mejores resultados dan los de cerámica. En el interior de la botella pondremos agua a la que añadiremos azúcar en una proporción inferior al 30 % (250 g. de azúcar por litro está bien) y 1g. de levadura por cada litro de agua. Abriendo o cerrando la válvula aumentaremos o disminuiremos la salida de anhídrido carbónico, y sobre todo, evitaremos una sobredosificación en el caso de que la cantidad producida sea excesiva, hay que vigilar la botella para asegurarse que la presión en su interior no es excesiva.

Iluminación:
Además de alimento, una planta necesita luz. La mayoría de los acuarios que encontramos en el comercio cuentan con un único portalámparas, lo que, dependiendo de la potencia del fluorescente que lleven, es claramente insuficiente para un acuario de más de 30 cm de profundidad. Un acuario de entre 35 y 50 cm de profundidad requerirá al menos 40 W de iluminación para que la luz a nivel del fondo sea la adecuada, y esto sólo se logra con dos tubos. Siempre hay que usar tubos especiales para horticultura, puesto que en otro caso el crecimiento de nuestras plantas se resentirá. En acuarios muy profundos (60 cm), puede ser necesario recurrir a otro tipo de iluminación, como las lásmparas de vapor de mercurio. Hay que recordar que la electricidad y el agua son muy malas compañeras, y que nunca debemos de hacer nosotros mismos las instalaciones de la iluminación de los acuarios salvo que seamos profesionales.


PODAS DE LA PLANTA

REPRODUCIÓN DE LA PLANTA:

 Despunte:

Es una forma suave de podar. Se desmocha la punta de crecimiento de la planta para obligarla a echar nuevos brotes. Los nuevos brotes pueden despuntarse a su vez para estimular aún más el crecimiento arbustivo de la planta. Algunas plantas ramifican solas, pero muchas crecerán larguiruchas y desarregladas si no se despuntan con regularidad.

Al podar, los cortes no deben efectuarse demasiado cerca de la yema, ni demasiado lejos, o en un ángulo malo.

 PROPAGACIÓN: DOS PLANTAS A PARTIR DE UNA.

Los seres humanos sólo pueden reproducirse sexualmente, mientras que muchas plantas, además de hacerlo así, pueden también multiplicarse de muchas otras maneras.

El método de propagación sexual de una planta es por semillas, pero hay otras alternativas vegetativas o asexuales que se emplean ampliamente en la Naturaleza y también entre los horticultores. Así, trozos de tallos, raíces u hojas pueden crear una copia de la planta original.

Algunas plantas son mas versátiles para reproducirse que otras. Myriophyllia, Cabomba, e Hygrophyllia, por ejemplo, pueden cultivarse de semillas, de esquejes de tallos y de los nuevos brotes.

La simple división es el modo más obvio de multiplicar muchas plantas de acuario. Vástagos, estolones, y retoños son fuentes directa de nuevas plantas. Es muy amplia la gama de plantas de las que se pueden obtener esquejes, pero para lograr que los esquejes arraiguen se necesita cuidado y atención.

Las plantas acuáticas son mas difíciles de cultivar por semillas que las de interior o de jardín. El problema principal radica en que se pueden dar tanto en agua como en tierra, hay que brindarles el calor, la luz y la humedad necesarios. Una semilla también necesita más tiempo que un esqueje para convertirse en una atractiva planta. Por esta parte hacer crecer una planta a partir de un semilla es mucho más satisfactorio.

Muchas plantas pueden ser dividas, pero también hay muchas que no pueden serlo bajo ninguna circunstancia. Las que no pueden dividirse incluyen muchas plantas como la Amazonia y las Echinodorus, Vallisnerias, Sagitarias, plantas de un solo tallo, aquellas cuyas hojas crecen de un solo tallo o de una roseta.

Entre las plantas que pueden dividirse se incluyen aquellas que crecen en grupos, y las plantas que echan dos o tres brotes distintos unos junto a otros.

Dividir una planta separándola en mitades es un tratamiento brutal, y sólo las plantas de crecimiento muy fuertes y rápido pueden tolerarlo (Elodeas). Sin embargo, separando las partes más sanas de una planta moribunda es posible llegar a salvarla. Es mejor dividir las plantas de follaje persistente, cuando el crecimiento es activo, y las plantas de flor no deberían dividirse hasta después de haber florecido, cuando aparecen las hojas nuevas.

Para dividir las plantas que crecen en grupo, corte las raíces. Use un cuchillo muy afilado, aunque puede llegar a necesitar una pequeña  tijera para cortar algunas raíces.

Generalmente, es mejor cortar el follaje y las raíces por la mitad; de este modo suelen restablecerse más rápido.

Si las separa en pequeños trozos, no sólo aparecerán ridículas, sino que mueren con más facilidad.

 PROPAGACIÓN : ESQUEJES DE TALLO.

Muchas de las plantas que usted compra han crecido a partir de esquejes, y no existe ninguna razón por la que no pueda reproducir sus plantas del mismo modo. Con algunas plantas este método resulta muy fácil, pero con otras es casi imposible. Generalmente, los esquejes se obtienen de brotes jóvenes.

Sólo debe tener en cuenta hacer estos procesos en luna menguante o nueva para plantar los cortes de esquejes que haga.

PROPAGACIÓN: POR SEMILLAS.

La forma mas difícil de propagar una planta aunque la siembra de semillas en la actualidad es fácil. La dificultad radica en el origen de estas (En la mayoría de los casos son de países tropicales), lo cual dificulta su cultivo en países fríos y se muestran reacias a crecer sin un elevado nivel de calor y humedad. Esto no es fácil de conseguir, a menos que se disponga de un invernadero y un propagador. Se puede utilizar un propagador de calor de interiores; no obstante, se deberá colocar bajo un equipo de iluminación en cuanto hayan germinado las semillas pues la luz normal de una habitación, excepto junto a una ventana, es inadecuada para el desarrollo de plántulas robustas.

Puede iniciar el proceso en un armario cálido y oscuro, pero en cuanto comiencen a germinar deben ser trasladadas a un lugar cálido con buena luz.

Para sembrar, llene una caja o una maceta hasta 2 cm del borde con un buen compost para siembra. Siembre pocas semillas, utilizando el pulgar y el índice. Si trata de esparcirlas directamente del paquete se expone a que salgan todas de golpe. Cubra las semillas con una capa muy delgada de compost o mejor aún arena. No entierre profundamente las semillas pequeñas, necesitan aire.

Coloque la caja o la maceta en un recipiente con 2cm de agua o en el fregadero (lavaplatos) de la cocina y deje que el compost lo absorba.

Retire la maceta o la caja cuando la superficie del compost se haya oscurecido y brille. Deje drenar completamente el agua durante unas horas. Cubra la caja o maceta con un cristal o plástico transparente, y colóquela en un armario cálido. Si se produce mucha condensación en la bolsa de plástico retírela, vuélvala a del revés y colóquela de nuevo sobre la caja.

Tan pronto como aparezcan las plántulas y estén erguidas, traslade la caja a un lugar con buena luz pero no al sol directo, pues las plántulas se cocerían. Levante el cristal o la bolsa de plástico durante parte del día para ventilar. Aclare las plántulas si comienzan a apelmazarse. Para no dañar las raíces de las que quedaran, corte cuidadosamente a nivel del suelo las mas débiles con unas tijeras.

Cuando las plantuelas sean suficientemente grandes para manipularlas, plántelas por separado en pequeñas macetas con compost para siembra. Las plantas necesitarán pronto ser plantadas, y entonces introdúzcalas en el acuario y siémbrela en un sustrato enriquecido. Realice una cuarentena para acostumbrarla a la temperatura y luz en la que deberá crecer.

El uso de un propagador de calor aumenta enormemente el porcentaje de plantas que pueden cultivarse a partir de  semillas. Se puede economizar también gran cantidad de trabajo si las semillas se plantan en turba compacta en vez de utilizar compost suelto, la turba compacta se puede llevar la acuario con la planta enraizada.

LOS ERRORES QUE DEBEN EVITARSE EN LAS PLANTAS.

Nosotros, en la mayoría de los casos, somos la causa de muerte de nuestras plantas de acuario debido a falta de información adecuada sobre sus necesidades.

Muchos esperan que con sólo poner sus plantas en un sustrato de grava sin nutrientes, germinarán y nunca morirán, otros deciden fertilizarlas en su afán de tener un cultivo sano, se exceden sin tener en cuenta los perjuicios que esto conlleva. He aquí una lista de errores que debemos evitar a la hora de cultivar:

PROBLEMAS POR EXCESO:

Nitrógeno:

Aumenta los niveles de Nitritos, reduce la oxigenación del agua y deteriora las hojas hasta el punto de deshacerlas como papel mojado.

Oxígeno:

Siendo un elemento vital para el buen desarrollo de peces, no es muy beneficioso para las plantas. El exceso de éste elemento favorece la formación de algas y reduce el crecimiento rápido y exhuberante de la planta.

CO2:

Aplicar cantidades desmesuradas de éste elemento produce asfixia o embolia en los peces ya que reduce el nivel de Oxígeno en el agua. Aunque las plantas generan O2, con la aplicación de CO2, si el nivel aplicado es alto, no logran realizar el intercambio de gases.

Sulfatos:

Cuando aplicamos fertilizantes para plantas, realizamos un aporte importante de sulfatos (sales), lo que indica que estamos endureciendo nuestra agua, que en algunos casos no es beneficioso para los peces. Es por esto que se hace necesario moderar la fertilización con períodos semanales o mensuales según la cantidad a aplicar. Para reducir la dureza del agua es recomendable realizar cambios parciales de agua o agregar un poco de agua destilada.

La Iluminación:

Indispensable para las plantas, pero un período mayor de 12 horas seguidas no les beneficia en absoluto; sólo ayuda a la generación de las desagradables algas. Al igual que hay que tener cuidado con la exposición horaria, hay que tener en cuenta la intensidad lumínica, que debe ser de 1 Watt. por litro de agua. Como ejemplo, en un acuario de 20 litros, la lámpara deberá ser de 40 Watt. Superar los niveles de intensidad luminosa también beneficia la proliferación de algas.

Temperatura:

No debe ser superior a 20º - 24ºC ó de lo contrario las hojas marchitarán o se desprenderán del tallo de la planta. Por tal motivo debemos instalar peces que soporten dichas temperaturas. Si vamos a tratar alguna enfermedad como el Punto Blanco que requieren subidas de temperatura de hasta 28º - 30ºC, lo mejor es hacerlo en acuarios alternos de cuarentena.

Cambios de agua:

El excesivo cambio de agua perjudica a nuestras plantas en el sentido que no permite que absorban los nutrientes. Además, con cada cambio de agua estamos también modificando propiedades como el pH y la temperatura de manera brusca y repentina.

Filtración:

Debe ser moderada y a ser posible con corrientes de agua suaves. Preferiblemente no utilizar filtros de fondo. Los más apropiados son los biológicos y las cabezas de poder con control de caudal.

Como podemos ver, en algunos parámetros los excesos nos los indica la aparición y crecimiento de algas (luz excesiva, Nitrógeno y Oxígeno).

Las plantas manifiestan también los errores cometidos por excesos:

- Bordes marrones en las hojas:     Producto de una insolación excesiva.

- Manchas grises en las hojas:        Debido a las bajas temperaturas (por debajo de los 14ºC).

- Algas verdes en las hojas:            Evidencia clara de exceso de luz y Nitrógeno.

- Brotes nuevos largos y delgados: Indicio de sobrealimentación.

Otro gran enemigo de las plantas es la deficiencia de algún elemento:

PROBLEMAS POR DEFECTO:

Iluminación:

Los síntomas son: Hojas pálidas, crecimiento raquítico, hojas que se deforman para obtener la mayor cantidad de luz, hojas verdes que se vuelven amarillas y hojas rojizas que se vuelven verdes. La falta de luz produce finalmente la muerte ya que el proceso de la Fotosíntesis no se lleva a cabo de modo correcto. La planta enferma debe ser expuesta a una intensidad superior de luz o a períodos matutinos de luz solar que no sobrepasen las 3 horas hasta que se reponga.

Nutrientes:

Las hojas con parches marrones o amarillos son una clara demostración de Clorosis Férrica, como también la pérdida de colores rojizos en las hojas como en el caso de la Rotala. Estos síntomas son debidos a una deficiencia de Hierro (FeO2).

La falta de crecimiento y las hijas inclinadas hacia abajo indican falta de Nitratos y Potasio que deben ser repuestos en forma de sales (Nitrato de Potasio y Sulfato de Potasio).

CO2:

Crecimiento lento y poco exhuberante. Poca floración y aparición de algas.

Temperatura:

Las bajas temperaturas debilitan notablemente a la planta ya que la mayoría de ellas son originarias de países tropicales.

Filtración:

La falta de una adecuada filtración permite la acumulación de deshechos orgánicos (excrementos) y hojas secas, que al descomponerse se convierten en nitritos. En cantidades exajeradas esto puede ser perjudicial para plantas y peces, descomponiendo el agua y generando a la vez Metano (CH4) y Sulfuro de Hidrógeno (SH2).

Para obtener un nivel adecuado de nutrientes te aconsejo me escribas o consultes con un experto de la zona donde vives. No olvidemos que los fertilizantes convencionales para jardinería doméstica tienen un alto contenido de Nitrógeno y Fosfatos perjudiciales para los peces.

Web design by Reos
Estadisticas Web por Comprarauto.com