( IN ) SEGURIDAD CIUDADANA EN NOTICIEROS DE TV
JAVIER HERNÁNDEZ ARACENA
RAÚL VALDIVIA FERNÁNDEZ (*)
ABSTRACT
El presente estudio fue desarrollado en Santiago de Chile durante el primer Semestre del año 2004. Tiene por objetivo describir las relaciones entre la cobertura de noticias de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” y los intereses y percepciones de la audiencia. Ello se enmarca en el período 2000-2003, aunque se enriquece con ejemplos más actuales.
Para ello se ha desarrollado un marco teórico fundamentalmente orientado por la Teoría de Medios de Niklas Luhmann y la teoría Agenda Setting de Mc Combs. A partir de allí, se establece un triple proceso para la evolución de los canales, lectura sobre la audiencia, cambios para adaptarse y nuevos efectos sobre la audiencia. Ello dio origen a tres capítulos de análisis.
El Primer Capítulo detecta, a partir de un análisis de estadísticos descriptivos, un posicionamiento del Tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” en los noticieros centrales de TV a partir del año 2002. Al mismo tiempo, establece que Teletrece y Chilevisión son los noticieros que dan mayor cobertura al tema. Por último, hace notar que se privilegian fuentes cercanas a las víctimas a la hora de informar acerca de delincuencia.
El Segundo Capítulo se interna, vía entrevistas en profundidad, en la lógica propia de los dos noticieros que dan mayor cobertura al tema. En ello se descubre que se obedece a una lógica comercial y que los criterios de información se manejan a nivel de Sentido Común.
El Tercer Capítulo postula un modelo interpretativo a partir del cual comprender la relación entre Medios y Audiencia en este tema. Se sostiene que inciden en la generación de Imaginarios Sociales, fundamentalmente en la figura de Arquetipos, Roles, Expectativas y Estigmatizaciones.
El Presente Estudio fue desarrollado en Santiago de Chile entre los meses de Marzo y Julio del Año 2004, como un servicio para el Departamento de Estudios de la División de Comunicación y Cultura del Ministerio Secretaría General de Gobierno.
En una primera instancia, la demanda original estaba orientada a realizar una investigación que se abocara al estudio de los factores sociales que explican el posicionamiento del tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”. Ese tema fue posteriormente acotado, redefinido y situado en un contexto más general dando origen al Problema que guió el presente estudio: Las relaciones existentes entre noticieros centrales de TV y los preocupaciones e intereses ciudadanos en el caso de la cobertura de noticias de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” durante el período 2000-2003
El que se haya arribado a buen puerto en este desafío se debe en gran medida a la contribución y apoyo de muchas personas que fueron partícipes, de una u otra manera, del desarrollo de esta estudio. Por ello, agradecemos encarecidamente a todos los que hicieron posible el buen término de esta investigación, especialmente a la Profesora Guía Dagmar Raczynski, a Marcelo Henríquez y Claudio Garvizo del Departamento de Estudios, a todos los entrevistados, en especial a la gente del CESC, a Hernán y Joaquín Hernández por la asistencia Informático Computacional, a los Compañeros del Taller por sus Observaciones y finalmente a las amistades, pareja y familiares, por su apoyo en los momentos que ello fue necesario para sacar adelante esta tarea.
INTRODUCCIÓN
Si es que a alguien le quedaban dudas respecto al verdadero interés e impacto que despiertan las informaciones relativas al tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” en las audiencias, los resultados de sintonía obtenido por el programa “Contacto” emitido el lunes 14 de Junio tienen que haber contribuido a disiparlas.
Aquel día, en horario estelar, se exhibió el reportaje titulado “Operación Ali Babá” que resumía siete meses de una investigación periodística orientada a retratar en sus rutinas diarias a los 48 delincuentes más buscados del centro de Santiago. Valiéndose de sofisticadas tecnologías de captación de imagen y sonido, los periodistas se adentraron en una serie de organizaciones delictuales consiguiendo identificar con inusitada fidelidad, y a rostro descubierto, a sus principales personajes, su modus operandis y los lugares en los que desenvuelven estas operaciones. En una hora y media de programa, develaron el accionar de carteristas, lanzas, contrabandistas y estafadores por la vía de la presentación de una serie de atractivas historias en las que se repetían, una y otra vez, a los protagonistas en sus escenarios procurando embaucar a una siempre incauta ciudadanía, que en su papel de víctima, no le quedaba otro remedio que padecer las consecuencias de las temibles acciones de los delincuentes.
Este reportaje marcó un peak de 53 puntos de sintonía, constituyéndose en uno de los ratings más altos del año para un programa estelar siendo sólo superado por las transmisiones del partido entre las selecciones de Chile y Brasil y por el Festival de Viña. Así, un programa periodístico de corte enteramente policial superaba con creces a las luces y a los millones de programas de farándula y a producciones dramáticas respaldadas por costosas campañas de marketing, evidenciando con ello una avidez de las audiencias por acceder a este tipo de información.
Ciertamente que el reportaje trajo aparejadas muchas y variadas repercusiones siendo quizás la más visible de ellas, el hecho que al día siguiente no se hablara de otra cosa que acerca de los peligros que implica transitar por el centro de la ciudad y de la impotencia que se sentía que los Tribunales de justicia sean una “puerta giratoria” (tal como el reportaje lo había recalcado con insistencia) permitiendo que los malos anden libres por las calles y los buenos tras las rejas. De esta forma, el reportaje de Contacto, fundado en el efecto generalizador de la TV, no hizo otra cosa que instalar los temas de que hablar. Además, elevó a la condición de verdaderos personajes públicos a una serie de personas que, antes de aquel lunes, vivían en el más perfecto de los anonimatos. El mejor ejemplo de esto es el caso de la “La Chela”, una señora que pasó de ser la articuladora del contrabando de cigarros, discos y otras especies desde un escaño del paseo Estado, a ser foto de primera plana en los diarios y a motivar toda serie de análisis y comentarios en diversos programas de TV.
En el mundo político las reacciones también fueron inmediatas. Al día siguiente, mientras el Intendente Trivelli presentaba un requerimiento para que un juez especial se hiciera cargo de investigar estas asociaciones ilícitas, desde la oposición importantes personeros sostenían que el Gobierno ya había perdido la batalla contra la delincuencia y que era urgente adoptar medidas eficaces de una buena vez.
Todas estas repercusiones vinieron a reforzar una serie de preguntas que, para esa fecha, este estudio se hallaba en camino de contestar. En él, eso si, la unidad de análisis no está constituida por reportajes de este tipo, sino que por la cobertura que los principales noticieros centrales de TV chilena hacen del tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”. La pregunta central que la presente investigación pretende contestar es, de este modo, acerca de las relaciones existentes entre noticieros centrales de TV y los preocupaciones e intereses ciudadanos en el caso de la cobertura de noticias de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” durante el período 2000-2003[1].
La decisión de estudiar este período específico estriba en la pretensión de retratar la cobertura desplegada a lo largo de la primera mitad del mandato del Presidente Lagos. Otros informes a los que se ha tenido acceso han descrito la cobertura de los temas de seguridad en un horizonte temporal limitado, impidiendo con ello trazar la trayectoria del posicionamiento de estas noticias. Por lo mismo, en este informe se muestra la evolución experimentada por la cobertura en el transcurso de cuatro años, situación que permite ubicar, desde un plano general, los distintos hitos que la determinan.
De esta forma, y a efectos de dar cuenta del problema de investigación antes señalado, en el Capítulo I se presenta un análisis estadístico que permite avizorar la trayectoria trazada por las noticias de Seguridad Ciudadana en el contexto de la Agenda Informativa Nacional. Para ello, se efectúa un análisis año por año, primero a un nivel de Agenda agregada y luego en un desglose por canales, para establecer el comportamiento de las prioridades informativas haciendo especial énfasis en las noticias de Seguridad. Este análisis se ve complementado con una descripción de los Actores que son más relevados dentro de este ámbito a objeto de vislumbrar el énfasis informativo que les subyace.
En el Capítulo II, por su parte, se indaga en los procesos de selección, elaboración y presentación de las informaciones relativas a “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”. Para tal propósito, se examinan las rutinas de producción noticiosa de los informativos que, como concluye el Capítulo I, mayor tiempo dedican a la cobertura de este tipo de noticias: Teletrece y Chilevisión Noticias. Por medio de este análisis se pretenden esclarecer las peculiaridades que determinan que las informaciones de Seguridad Ciudadana puedan hacerse más noticiables que otras. Del mismo modo, se busca indagar en los mecanismos de feedback a través de los cuales los canales interpretan los intereses de las audiencias y en como dichos mecanismos impactan en la estructuración de las agendas informativas.
En el Capítulo III se plantea una discusión teórica tendiente a retratar algunas consecuencias públicas que pueden desprenderse de una creciente cobertura temática de noticias de Seguridad Ciudadana. En este punto es particularmente importante la contribución de las noticias policiales a la generalización y delineamiento de Imaginarios Sociales del Delito.
Finalmente, y a objeto de dar respuesta a la pregunta que motivó esta investigación, se exponen un conjunto de conclusiones finales que inscriben dentro de un mismo proceso, y en una perspectiva global, los hallazgos de cada uno de los Capítulos antedichos.
MARCO TEÓRICO
Como todo intento por aproximarse en propiedad a la relación existente entre los mass media y las audiencias, es necesario servirse de la comprensión teórica que se ha desarrollado en esta dirección y para ello, como primer paso, corresponde examinar algunas teorías referidas al fenómeno de la comunicación social masiva. En un campo de estudio dotado de tamaña complejidad y alcance, asociado a un vertiginoso desarrollo tecnológico que lo amplifica exponencialmente, no debe resultar extraño que hayan surgido posturas disímiles y contrapuestas para hacerse cargo de las consecuencias que el consumo medial trae aparejadas. En este escenario, es la televisión la que concentra mayor atención por parte de los especialistas en tanto es ella el medio que presenta mayor índices de consumo y preferencia en las diversas sociedades en los tiempos que corren.
Dentro de los enfoques teóricos vigentes en la actualidad, vale decir, con exclusión de los esquemas y modelos basados en la teoría clásica de la comunicación, pueden distinguirse dos grupos nítidamente diferenciados que se abocan a describir los efectos sociales de los medios en las formas de pensar y configurar imágenes de mundo (D’ Adamo, 2000).
Efectos Ideológicos y Cultural Studies
El primero de los grupos reseñados es el que se ha identificado con las teorías de los efectos ideológicos, que en lo medular postulan que los mass media, en especial la televisión, imponen de modo sistemático, paulatino y soterrado una determinada y particular visión de mundo que tiende a preservar y potenciar el orden establecido. En este sentido, esta teoría, tiende a ver los medios de comunicación como un instrumento de dominación en la lucha de clase. Dentro de esta línea pueden encontrarse posiciones radicales como la enarbolada por Wilson Key, quien en su ya célebre obra “La Era de la Manipulación”, ha definido los mass media como “una verdadera lavandería de cerebros” de la que se sirven deliberadamente los grupos de poder para conservar su dominio. De esta manera, esta teoría postula que los medios dicen cómo y sobre qué debe pensarse, generando con ello una homogeneización de la sociedad.
Una importante corriente de estudios sobre los media se encuentra en el modelo de los Cultural Studies los cuales se apartan del determinismo económico con que había sido interpretado el pensamiento marxista, al incorporar a la cultura el análisis medial y de la vida cotidiana. Los estudios culturales surgieron como una renovación del marxismo que tuvo lugar en los años 70s.
El impulso inicial de esta corriente se encuentra en la obra de Raymond Williams y Richard Hoggart, quienes se preocuparon, ante todo, de la reivindicación de la cultura popular y/u obrera frente a la cultura dominante o de élite, en el contexto de una estructura de clase modelada por el capitalismo industrial y un sistema comercializado de producción, distribución y consumo cultural. En sus diferentes formas, concibe la cultura entretejida con todas las prácticas sociales; y esas prácticas, a su vez, como forma común de toda la actividad humana. Se opone a la formulación de la relación entre fuerzas ideales y materiales en términos de base y superestructura y define la cultura al mismo tiempo como medio y valores que surgen en el seno de grupos sociales y clases distintas, sobre la base de sus condiciones materiales y su relación histórica, a través de la cual manipulan e interpelan a las condiciones de existencia[2].
El interés por la dialéctica entre resistencias y dominaciones culturales explica también la importancia que luego cobró el estudio de los medios de comunicación social. Es a través de la problemática de los desafíos vinculados con la ideología y con los vectores de un trabajo hegemónico que los medios de comunicación social, especialmente los medios audiovisuales, llegan a ocupar paulatinamente un lugar destacado, como demuestra parte de los textos recogidos en “Culture, Media, Language”. En ellos, Ian Connell se esfuerza especialmente por mostrar cómo el tratamiento del debate sobre la política salarial, a través de las rutinas del periodismo televisivo, desemboca en una presentación tergiversada ideológicamente, que contribuye a colocar el punto de vista patronal en una posición de hegemonía política (en Hall, Lowe & Willis, 1980)
La corriente de los Cultural Studies ha contado con importantes exponentes en el mundo hispanoparlante: Martín Barbero en España, y Beatriz Sarlo en Argentina. Martín Barbero intenta pensar la comunicación desde lo popular, subrayando que no se trata de rescatar "la mera no pasividad del receptor”, de modo de cambiar el eje del análisis y su punto de partida. El rescate de los modos de réplica del dominado desplazaba el proceso de decodificación del campo de la comunicación, con sus canales, sus medios, y sus mensajes, al campo de la cultura, o mejor, de los conflictos que articula la cultura, de los conflictos entre culturas y de la hegemonía. Aceptar eso era también algo completamente distinto a relativizar el poder de los medios. El problema de fondo se ubicaba ahora a otro nivel: ya no en el de los medios sino en el de los mediadores y los modelos culturales. Martín Barbero sistematiza los desplazamientos teóricos a partir de una doble hipótesis de interpretación histórica y de construcción teórica. Lo popular no puede ser pensado como algo exterior o distinto de lo masivo porque históricamente lo uno se convirtió en lo otro (Moraña, 2000). Sarlo, por su parte, plantea que “la reivindicación del Lector (de la audiencia, del público) y de la recepción como polo activo, incluso el más activo del circuito de la comunicación. Desde su punto de vista, se asiste, en el campo de las investigaciones sobre cultura popular, a un movimiento que, oponiéndose a las hipótesis de la manipulación, despoja a los medios masivos y a la industria cultural del poder sobre individuos y sectores sociales que se les había dado en el momento en que la teoría privilegió al emisor y el mensaje, describiendo un mundo siniestramente manejado por la industria cultural y su difusión planetaria(Moraña, 2000).
A partir de la descripción que se hace de los Cultural Studies como modelo, se interpreta que la cultura media en la relación que se verifica entre los medios de comunicación y las audiencias, contribuyendo a interpretar los conflictos desde la realidad históricamente construida, readecuando o colaborando en la tarea de reducir los conflictos sociales al estado culturalmente aceptado para la mayoría o para la cultura oficial.
Agenda Setting
El segundo grupo de teorías es el que se ha denominado como “teorías de Agenda Setting”, cuyo máximo representante es Maxwell Mc Combs. Esta postura, proveniente de la psicología social y que descansa sobre abundante evidencia empírica, no niega la influencia que los medios tienen sobre la opinión pública pero considera que el impacto se verifica únicamente en la instalación social de temas sobre los cuales pensar y discutir. De esta manera, en un primer nivel, los mass media a través del tratamiento intensivo de ciertas informaciones y, por lo tanto, no de otras, especifican cuáles serán los problemas o temáticas de interés público que serán consideradas como más relevantes. Por su parte, en un segundo nivel, los mass media a través de sus selecciones establecen jerarquías, de modo que no sólo tratan unos temas y no otros, sino que dentro de los temas seleccionados también se observa una escala de importancia. En un tercer nivel, se postula que a través de éstas selecciones sucesivas, y bajo la forma particular y concreta en que se presenta la información ante la audiencia, se contribuye a la configuración de marcos para la comprensión de la realidad. Si bien los medios no imponen una forma de pensar, si entregan elementos que participan del proceso cognitivo.
Para efectos de la presente investigación, es particularmente importante las consideraciones que esta teoría hace del carácter de las noticias que los informativos traten, en tanto ellas sean Unobstrusive u Obstrusive Issues. De esta manera, el efecto de instalación de la agenda será mayor en la medida de que la temática de interés público tratada encuentre como único medio de difusión los mass media. Tal es el caso de los conflictos bélicos internacionales, que por el hecho de ser inaccesibles a la experiencia de la audiencia chilena, se erigen como un Unobstrusive Issue. Por contrapartida, cuando las audiencias tienen acceso experiencial directo a fuentes que les provean un punto de comparación respecto al tratamiento noticioso de determinada información, se está en presencia de un Obstrusive Issue, que como es evidente tiene un impacto menos en la instalación de las agendas personales. Un ejemplo de esto es el fenómeno de la Seguridad Ciudadana, dado que la experiencia personal, familiar y las redes sociales más próximas resultan ser más determinantes que el tratamiento que los medios dan al tema, tal como lo demuestran todos diversos estudios en la materia que se examinan más adelante.
Progresivamente, el enfoque de la Agenda Setting ha ganado terreno con base en una gran cantidad material empírico que lo que la constituido en referente obligado para la comunidad científica especializada en comunicación social. Esto se demuestra nítidamente en el estudio de Rogers, Dearing y Bregman efectuado en 1993, quienes analizaron 153 investigaciones realizadas a lo largo de 25 años sustentadas en la perspectiva de la Agenda Setting, comprobando la pertinencia de este modelo para abarcar a cabalidad las complejidades propias de la relación entre los medios y la opinión pública. En esta misma dirección, aunque incorporando ciertas modificaciones a la teoría original de McCombs, se encuentra la investigación efectuada el mismo año por Kosacki que enfatiza el tema de los marcos cognitivos, aportando más evidencia para demostrar la aptitud de esta teoría para orientar la presente investigación.
Por contraste los Cultural Studies, como se dijo, se han abocado primordialmente a develar las lógicas culturales y socioeconómicas que se expresan a través de los medios, y cómo ello se vincula con la dominación y la ideología, más que a la relación entre medios y audiencias. Por ello, expresan importantes elementos para situar los medios de comunicación al interior de una cultura, y por tanto, ver cómo se enlaza con las categorías propias de cada sociedad, elementos que serán recogidos en el Capítulo III de la presente investigación
De este modo, y sobre la base de los argumentos antes expuestos, es el enfoque de la Agenda Setting el que mejor retrata la relación entre medios y audiencia conforme a los objetivos de la investigación.
La pretensión de este trabajo es ofrecer una visión propiamente sociológica respecto a las relaciones existentes entre la cobertura de los temas de Seguridad Ciudadana y Delincuencia y los intereses y preocupaciones de la audiencia, lo cual exige instalarse desde el horizonte de una descripción y comprensión holística de la sociedad. Es por ello que, en total sintonía con los postulados de la Agenda Setting, la teoría de sistemas de Sociales desarrollada por el sociólogo alemán Niklas Luhmann se exhibe como absolutamente congruente con esta pretensión sobre todo por el hecho de que hacia el final de su trayectoria, y cuando su imponente arquitectura teórica se hallaba consolidada, dedicó un libro al estudio acucioso de los Mass Media en el contexto de la sociedad. De este modo, es posible estudiar un tema específico en el contexto de una teoría general, lo que confiere sentido a los diversos conceptos utilizados en el estudio, pues hay tras ellos un modelo que los vincula, distingue, ordena y sostiene.
Estas decisiones teóricas adoptadas encuentran respaldo en las conclusiones arrojadas por el estudio realizado por Cecilia Dastres del Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana de la Universidad de Chile (CESC) denominado “¿Visiones Personales, Ideología o Mercado al momento de informar? Un análisis de las noticias sobre Inseguridad Ciudadana desde el Emisor”. De dicho trabajo se colige que los criterios para informar respecto de noticias de seguridad ciudadana y delincuencia no están orientados ni por visiones personales y ni por ideologías políticas ni religiosas sino que obedecen a criterios de mercado, y particularmente de mercado informativo, vale decir, acerca de lo que los medios suponen que a las audiencias les puede parecer digno de ser informado. Así, se observa que en los medios existe una lógica propia orientada a llamar la atención y dar en el gusto a la audiencia, lógica que por lo demás, puede incluso ser contraria a los valores y creencias de los mismos profesionales que las ponen en práctica así como de las líneas editoriales que las sustentan. Como se verá a continuación, estas conclusiones son del todo coherentes con los postulados de Luhmann.
Teoría de sistemas
La Teoría de Sistemas Sociales de Niklas Luhmann fue construida para cumplir con las siguientes características: generar una sociología no ontológica, y por tanto, constructivista; en segundo lugar, ser una teoría universal que sea capaz de incorporar en sí a sí misma y a sus teorías competidoras; en tercer lugar, ser una teoría autorreferente, vale decir, que toda ella se explique desde ella misma; y finalmente, lograr el máximo de abstracción de modo de poder explicar toda la complejidad observable en las sociedades contemporáneas. Con base en estas características lo que Luhmann pretende no es esclarecer lo qué es la sociedad sino cómo ella se construye, o lo que es mejor, cómo es que ella es posible.
La alta complejidad de la teoría luhmanniana la hace imposible de ser descrita en breves páginas. Sin embargo, puede decirse que ella está constituida por varias teorías que se encuentran coherentemente enlazadas entre sí conforme a los mismos principios que la rigen. La exposición de cada una de ellas contribuye a dar luces acerca de su contribución teórica a este estudio.
Teoría de la Observación: Postula que todo acto de observación es una distinción entre una forma y un unmarked space. Una distinción es una indicación en que se señala esto/no lo otro. Las distinciones al seleccionar algo dejan fuera todo lo demás. Así, cuando se decide priorizar algo, necesariamente tiene que existir algo que es excluído. La forma es la que exige la distinción, sin embargo, deja sin ver dos cosas, aquello que se encuentra en el unmarked space (que si puede verse en una nueva distinción en la que la forma anterior ahora pasará a formar parte de un unmarked space) y el propio punto de vista del observador (que si puede verse en una observación de esa observación, vale decir, una observación de segundo orden). Toda observación tiene puntos ciegos, ya que se ve lo que se ve, pero no se ve que se no ve lo que se no ve.
Teoría de la diferenciación social: En concordancia con lo anterior, para poder autodistinguirse y además responder a la complejidad del entorno, toda unidad debe diferenciarse. Por ello, la sociedad ha contado históricamente con distintos mecanismos de diferenciación social. En este sentido, Luhmann distingue 3 estadios evolutivos en la historia de la diferenciación de todo sistema social global (sociedad), estos son: las sociedades segmentarias, las que se organizan y diferencian en familias y tribus, las sociedades estamentales o estratificadas, que se organizan y distinguen en términos de castas y/o estamentos, y por último, las sociedades funcionalmente diferenciadas, las que se distinguen en subsistemas funcionales autorreferentes como la política, la economía, el derecho, la religión, la ciencia, el arte, la educación y los medios de comunicación masiva. Según esto, lo que comúnmente ha sido llamado como modernidad corresponde a la sociedad funcionalmente diferenciada[3].
Teoría de Sistemas: La sociedad moderna entonces se caracteriza por la diferenciación en sistemas funcionales, pese a que la sociedad siempre ha estado, según esta teoría, compuesta por sistemas sociales. Lo nuevo es que los sistemas están delimitados por un sentido dado por la función determinada que cumplen para la sociedad.
Los sistemas son, por un lado, autorreferentes, vale decir, se remiten sólo a sus propios términos, y autopoiéticos, en tanto producen y reproducen sus propios elementos. Todo sistema remite a la diferencia sistema/entorno, de modo que puede distinguirse a sí mismo del entorno, permitiendo así al observador distinguirlos también[4]. La diferencia sistema entorno es contingente, lo que es sistema en una observación, puede ser entorno en otra, en concordancia con la teoría de la observación.
La sociedad es el sistema social total, compuesto por comunicación. La sociedad es comunicación puesto que es ésta la que le permite efectuar su operar autopoiético. Las comunicaciones generan comunicaciones y eso permite la continuidad de la sociedad en tanto se reproducen por sobre la veracidad de los argumentos Solamente las comunicaciones son sociales pues ellas exigen, para verificarse, que halla un otro que comprenda la selección de información y la conducta de notificación que se ha elegido para transmitirla. La comunicación es la que le permite observar (trazar distinciones) a la sociedad en tanto ella “no observa con los ojos”.
Este sistema debe diferenciarse internamente para responder la complejidad del entorno el cual está integrado por los seres humanos, quienes como tales están excluidos de la sociedad. Si la sociedad estuviera compuesta por hombres, ésta cambiaría con cada nacimiento y con cada muerte, cosa que no sucede así en tanto la comunicación continúa. Además, si la sociedad estuviera constituida por hombres, todo lo del hombre debiera ser parte de la sociedad. Como es sabido, la conciencia de los hombres no es transparente a la sociedad y solamente lo son, las comunicaciones que la misma conciencia gatilla. De ahí que Luhmann postule que los hombres (conciencias) están acoplados a la sociedad pero no forman parte de ella.
Esta diferenciación interna reproduce la diferencia sistema/entorno, dando origen a los sistemas funcionales, los que son, en sociedades avanzadas, la política, la economía, la religión, el arte, la ciencia, la educación y los medios de comunicación. Ellos funcionan con un código binario a través del cual observan todas las comunicaciones, por ejemplo, pago/ no pago en el caso de la economía o verdad/ no verdad en el caso de la ciencia.
Los sistemas son autónomos, no obstante están adaptados a su entorno. Para ello están acoplados con otros sistemas, de modo que ganan en autonomía porque renuncian a funciones que otros sistemas ejercen. Los seres humanos también están acoplados a la sociedad, a través del lenguaje y a los distintos sistemas sociales a través de los roles.
Teoría de la Evolución: Todo sistema debe adaptarse a su entorno para sobrevivir. Un sistema cambia mediante un proceso de selección, variación y reestabilización. El sistema selecciona, lleva a cabo esa selección y finalmente incorpora esa selección a sus operaciones cotidianas.
Luhmann y los mass media
La teoría sobre los mass media desarrollada por Luhmann es bastante innovadora, en tanto entiende los medios de comunicación de masas como un sistema funcional autorreferente[5]. Esto permite observar por qué esta lógica autónoma que se deja entrever en el estudio de Dastres antes descrito, lógica que trasciende incluso a quienes dirigen el proceso de construcción de los noticiarios, recalcando que para Luhmann, las conciencias individuales están expulsadas de todo sistema social. Según la teoría luhmanniana, todo sistema funcional se relaciona con su entorno construyendo una nueva realidad a partir de sus propias observaciones, condición que cumple el sistema de los medios de masas. Por ello es claro que los Medios construyen socialmente la realidad, ellos dan cuenta de una observación hecha desde su propia lógica[6]. La forma en que los medios de comunicación observan y se vinculan a la realidad de su entorno es a través del código información/ no información, entendiendo información como una comunicación que aporte una novedad que aparezca como relevante respecto a comunicaciones precedentes. Esto es capital, ya que los medios de comunicación persiguen aquello que es relevante en tanto información, sin referirse a lo que es verdadero o falso[7]. Es por ello que los medios construyen su propia realidad, desechan elementos que no le parecen información, y al mismo tiempo informan a partir del criterio de la diferencia y no de la verdad de la información emitida.
Para Luhmann, los medios de masas surgieron gracias a que la diferenciación funcional permitió el desarrollo de las tecnologías de la comunicación. Los medios tecnológicos posibilitan esta comunicación, sin embargo, esta comunicación es mucho más que la mera tecnología que la sustenta. Los medios a través de su operar transmiten sentido a la sociedad, aportan temas y construyen una autobservación de la sociedad. Esta última es, según Luhmann, la función social de los medios, describir a la sociedad, y describirla como cambiante y contingente. Además, desde el punto de vista de la comunicación, logran superar la presencia física, por lo que expanden considerablemente las redes comunicacionales.
La teoría de Luhmann distingue tres campos programáticos para el sistema de los medios de comunicación; las noticias-reportajes, la publicidad y el entretenimiento. Conforme al propósito de esta investigación, se tomará en cuenta únicamente el primero de ellos.
Respecto a la relación con el resto de la sociedad, en sintonía con la teoría Agenda Setting, los medios de comunicación aportan una observación de la realidad que cada cual puede comprender/incomprender, aceptar/rechazar desde su propia particularidad. Por lo tanto, lo que efectivamente imponen los medios de comunicación son lo temas, al tiempo en que buscan a través de distintos métodos, detectar cuáles son los temas que al público interesan, no obstante sea una observación hecha desde su propia lógica. Así, el sistema de los medios se acopla al resto del sistema social. Los medios están constantemente seleccionando qué, cómo y cuándo informar, tomando y dejando de lado a través de su distinción entre aquello que es información y aquello que no lo es, de modo de presentar unos y no otros temas a la sociedad. Para Luhmann, los medios no logran prácticamente nunca construir consenso sobre alguna noticia, sólo la presentan al público y ponen el tema en discusión.
Por otro lado, la temporalidad es acelerada por la lógica del sistema, aquello que es nuevo un día lo deja de ser al siguiente, lo que genera una aceleración en toda la sociedad. De este modo, los medios cuentan con una doble temporalidad. En su operar funcionan en la inmediatez y describen la sociedad desde el presente más inmediato. Sin embargo, sus tecnologías de registro permiten constituir una verdadera memoria de las sociedades, las que actualizan recuerdos a través de los reportajes, y al mismo tiempo, garantizan el olvido de una serie de temas que el sistema necesita olvidar para desbloquear sus operaciones.
Como se planteó, la función de los mass media es describir globalmente a una sociedad que crecientemente se caracteriza por la sobreabundancia de puntos de vista. Sin embargo, esta descripción, si bien se refiere a lo global, es parcial en el sentido en que constituye la observación de un sistema particular. A través de esta observación, los distintos sistemas se observan a si mismos, por lo que las informaciones emitidas gatillan cambios en los otros sistemas funcionales, garantizando así el dinamismo de la sociedad moderna.
Desde el punto de vista de los individuos, el sistema de los medios está acoplado estructuralmente a ellos por medio de esquemas o imágenes que se establecen como mapas para la comprensión de la realidad. Nuevamente, en concordancia con lo planteado por la Agenda Setting, los mass media aportan un marco de interpretación de la realidad circundante, generando frames o mapas, y scripts, expectativas. El sistema de los medios es el lugar privilegiado para producir la generalización de roles y las expectativas asociadas a ellos, así como las pautas morales asociadas al código aprecio/desprecio.
Luego de esta descripción, se hace necesario no perder de vista que la teoría de sistemas planteada por Luhmann pretende alcanzar el máximo nivel de abstracción posible, lo que sin duda choca con las categorías que intuitivamente se desarrollan para comprender fenómenos de este tipo. Uno de los aspectos conflictivos, por ejemplo, es el tema de los distintos medios, y particularmente, de los distintos canales de televisión. Si el sistema es uno, cabría preguntarse cómo hay distintos canales en competencia en Chile. Para Luhmann, la unidad del sistema está dada por el código y la operación en torno a él. Los canales son organizaciones, vale decir, sistemas sociales de otro tipo[8], que se acoplan al código, dándole una interpretación sobre la base de sus propias decisiones. Cada canal decide qué es o no información, así como cada empresa decide cómo interpretar el código pago/ no pago, cada partido político el código poder/no poder, cada escuela científica el código verdadero/ falso y cada Iglesia el código Inmanencia/ Trascendencia.
Finalmente, la teoría de Luhmann es enfática en el hecho que los sistemas sociales aparecen como fruto de la adaptación de las sociedades, y que por tanto, no es válido adoptar sus observaciones para Europa sin antes preguntarse si en Chile se verifica la conformación de un sistema autorreferente de medios de masas.
Si se examina el caso chileno, esto parece demostrarse, en primer lugar, por el grado de avance tecnológico con que cuentan los medios en el país. En segundo lugar, por el desarrollo del ejercicio profesional del periodismo chileno que se estructura sobre la base de la distinción información/ no información, determinando que su pretendida “objetividad” no sea otra cosa que la autorreferencia del sistema. Un tercer elemento lo constituye el hecho que casi la totalidad de los medios se han independizado de su referencia a otros sistemas funcionales, por lo que hay cada vez menos referencias ideológicas o políticas. Un claro ejemplo de esto lo constituye el Canal 13, entidad que debió modificarse notablemente para poder competir en el mercado de los medios. Finalmente, un último argumento lo entrega el surgimiento de un impactante crecimiento de programas y periodismo de farándula, que es indicativo de una creciente autorreferencia de los medios. Mucho de lo que informan los medios actualmente es sobre temas, programas o figuras de los propios medios. Por lo tanto, y por todas las razones anteriores, la aplicación de la teoría de medios de Luhmann parece acertada en el caso chileno.
Es interesante que Luhmann vea que la lógica de las noticias funciona destacando aquello que no es normal, y que por tanto, rompe lo común, y sobre todo, las normas. Esto coincide con la investigación de Dastres respecto a que los criterios que inspiran la creación de las noticias están más ligados a la espectacularidad y la novedad que a la pulcritud informativa. Es clásico el ejemplo dictado en todas las escuelas de periodismo referente a que no es noticia que un perro muerda una persona, pero si lo es que una persona muerda a un perro. En ese sentido, se aprecia que el crimen y la delincuencia aparecen privilegiados.
A partir de las consideraciones previas, se está en condiciones de postular que la lógica operativa de los medios de comunicación se describe a partir de un proceso circular en el que se asimilan las irritaciones del entorno a partir de los límites impuestos por la propia clausura operativa del sistema. De esta manera, hay una demanda por parte de las audiencias por ciertos temas, lo que es leído (Selección) y busca ser interpretada por los medios (Variación), lo que genera un nuevo efecto en las audiencias (Reestabilización), lo que vuelve a iniciar el proceso descrito. Sin duda, este orden planteado responde sólo a la necesidad de exponer con claridad los diversos eslabones involucrados, y no debe confundirse con una ordenación lineal.
La Televisión
Raymond Williams, que como se expresó más arriba, es un importante exponente de la corriente de los Cultural Studies, realizó una importante investigación sobre la televisión, de modo de dar cuenta de su faceta cultural, la que se publicó bajo el título de “Television, Tecnological and cultural Form” (1974). Este estudio se puede dividir en dos hipótesis fundamentales.
La primera de ellas dice relación con que la tecnología de la televisión responde a una investigación técnica y científica, pero su efecto es accidental; por ejemplo, si la televisión no hubiera sido inventada, ciertos acontecimientos sociales y culturales de nuestra época no hubieran ocurrido. Esta hipótesis ofrece cinco proposiciones:
1. Su poder como medio de noticias y entretenimiento ha sido tan enorme que ha alterado todos los precedentes medios de información y entretenimiento.
2. Su poder como medio de comunicación social es tan grande que ha alterado muchas instituciones y formas de relación social.
3. Sus propiedades inherentes como medio electrónico han alterado nuestra percepción básica de la realidad, y por ende nuestras relaciones con el mundo.
4. Como monstruoso medio de comunicación y entretenimiento ha tomado parte, junto con otros factores, en la alteración de la escala y la forma de nuestras sociedades.
5. Ha sido concebida como un medio de noticias y entretenimiento, por ello ha tenido consecuencias imprevistas no sólo sobre los otros medios de información y entretenimiento, reduciendo su viabilidad e importancia, sino también en el proceso central de la familia y la vida cultural y social
Una segunda hipótesis es que la televisión, es un accidente tecnológico, pero su significación ha sido determinada por su uso. Si la televisión no hubiera sido inventada, nos divertiríamos de otra forma. Para esto Williams expone cuatro proposiciones:
1. La televisión fue seleccionada para la inversión y desarrollo de las necesidades de una nueva clase de sociedad, con énfasis en el entretenimiento centralizado y una forma centralizada de opiniones y estilos de comportamiento.
2. La televisión fue seleccionada para la inversión y la promoción de una nueva y rentable fase de consumo de la economía doméstica.
3. La televisión ha podido ser aprovechada como resultado de la investigación científica y técnica y en su carácter y uso se explotan y enfatizan elementos de pasividad e inadecuación cultural y psicológica, que siempre han estado latentes en el pueblo, pero que la televisión ahora ha organizado y conseguido representar.
4. La televisión ha llegado a ser disponible como resultado de la investigación científica y técnica, y en su carácter y usos ambas se sirven y explotan las necesidades de una nueva clase de sociedad tan grande como compleja pero atomizada.
A estas referencias contextuales ofrecidas por Williams, es preciso adicionar los argumentos enarbolados por el renombrado sociólogo francés Pierre Bourdieu en su libro “Sobre la Televisión”. Sobre los noticieros, tema de la presente investigación, Bourdieu afirma que la invocación que hacen los periodistas de que sus contenidos son “lo que el publico quiere” para argumentar una política de simplificación de la realidad, que ya no pretende informar, o educar divirtiendo, sino que es una proyección de propias inclinaciones, particularmente cuando el temor de aburrir les induce a otorgar prioridad al combate sobre el debate, a la polémica sobre la dialéctica, y a recurrir a cualquier medio para privilegiar el enfrentamiento entre las personas en detrimento de la confrontación entre sus argumentos, es decir, lo que constituye el núcleo fundamental del debate.
Para mostrar las características del mundo televisivo, Bourdieu utiliza el concepto de censura invisible, concepto que toda persona que desee aparecer en televisión se ve obligada a aceptar y que, en lo medular, refiere a las condiciones de la comunicación y especialmente la limitación de tiempo existente en la TV, que impone tantos obstáculos al discurso que ni siquiera permiten desarrollar coherentemente las ideas. Así, según esta visión, la televisión aparece como un “colosal instrumento del mantenimiento del orden simbólico”, sobre la base de las prácticas ya descritas.
De este modo, la televisión que pretende ser un instrumento que refleja la realidad, acaba convirtiéndose en creador de realidad, capaz de provocar fenómenos de movilización social. Según él, vamos cada vez más hacia universos en los que el mundo social está descrito-prescrito por la televisión. La televisión se convierte en el árbitro de acceso a la existencia social.
Desde esta perspectiva, los canales de televisión se encuentran guiados específicamente por una lógica comercial, que en la actualidad se encuentra imbricada en todas las producciones culturales. Lo esencial de la competencia librada por los noticieros consiste en un conocimiento del mundo basado más en la intimidad de los contactos y las confidencias que en la objetividad de la observación o la investigación, más en los efectos mediáticos que en los contenidos. La televisión lleva al extremo la orientación mercantil en la medida en que está más sometida que cualquier otro universo de producción cultural a la presión comercial, a través de los índices de audiencia.
En definitiva, para Bourdieu la manera de hacer televisión, se ve enmarcada en lo que se considera como noticia y lo que no. El aspecto “novedad”, propio de la comunicación publica, de la primicia, de la exclusiva, solo conlleva a conocer en los noticiarios fragmentos entrecortados de la realidad. En este sentido, enlaza muy bien con las conceptualizaciones hechas por Luhmann y que fueron expuestas más arriba. Del mismo modo, su constatación de un primado de una lógica mercantil al momento de informar, va de la mano con las conclusiones esbozadas por Dastres para el caso chileno.
DELINCUENCIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
El estudio sistemático de las repercusiones que tiene en la ciudadanía los actos delictuales que comprometen su seguridad comienza a desarrollarse en Chile recién con el advenimiento de la democracia. Esto trae como consecuencia que toda la información que han generado organismos tanto públicos como privados, sea de carácter reciente, conservando aún deficiencias metodológicas. En la actualidad las dos grandes fuentes generadoras de cifras relativas a delincuencia son el Ministerio del Interior y la Fundación Paz Ciudadana, entidades que rara vez tienden a coincidir en sus diagnósticos.
Los estudios respecto al impacto de la delincuencia en la opinión pública tienden a medirlo desde dos perspectivas, que si bien no se contradicen pues están muy relacionadas, presentan rasgos que exigen distinguirlas si se quiere ser riguroso. Así, en primer lugar la preocupación por la delincuencia se entiende como toda manifestación cognitiva que refiere a la delincuencia como un problema social de gran magnitud. En otras palabras, dicha preocupación involucra una opinión que considera la seguridad ciudadana como un tema público de carácter prioritario, pues tiene amplias repercusiones que afectan la vida en sociedad. Por su parte, la sensación de temor más que una opinión refiere a una actitud en donde el componente de racionalidad o de decisión aparece en un papel menor. Ilustrativo de lo anterior resulta ser el modo en que las encuestas de opinión se encargan de medir estos aspectos, pues mientras el nivel de temor busca medir la magnitud del miedo frente a un potencial acto delictual, la preocupación por la delincuencia se articula como una opinión acerca de los temas sociales que requieren una mayor prioridad por parte de las autoridades, pues generan un impacto sustantivo en las personas (Bargsted, 2003).
Respecto a la preocupación por la delincuencia, Matías Bargsted distingue tres etapas en el desarrollo de esta variable a lo largo de las década del 90’, década en la que siempre se mantuvo entre los temas más acuciantes para la opinión pública. La primera de ellas es la que se corresponde con el posicionamiento del tema como relevante en la arena pública. En el lapso entre Diciembre del 89’ y Marzo del 91’ el porcentaje de personas que consideran a la delincuencia como uno de los principales problemas del país aumentó desde un 17% a un 64%, configurando un período que se ha denominado como la “explosión de la preocupación por la delincuencia”. Una segunda etapa es la que se comprende entre los años 1992-1996 donde se produce un descenso progresivo de la preocupación por el temor. No obstante durante este período la delincuencia nunca dejó de estar entre las primeras dos prioridades de la población. Por último, en el período que va entre 1996 y Julio de 2001, nunca más ocupó la primera posición pues fue relegado por el desempleo, y comienza a ubicarse entre la tercera y cuarta posiciones, pese a que el porcentaje de preocupación se mantiene siempre oscilando entre el 30% y el 40%.
Pese a estas fluctuaciones, la preocupación por la delincuencia a mantenido su vigencia por más de 10 años, lo que la constituye, sin duda, en uno de lo temas de interés centrales para la opinión pública chilena.
En lo que dice relación con el temor a la delincuencia, hay abundante evidencia que demuestra su importante magnitud en la sociedad chilena. Dicha evidencia es obtenida a través de distintas metodologías. Según Tironi y Valenzuela, el temor ante la delincuencia se estima mediante la frecuencia con que las personas sienten temor de ser asaltados o robados en circunstancias específicas. En este sentido, se concluye que el temor se experimenta con mayor frecuencia en la rutina diaria de salir y retornar al hogar, demostrándose que el temor se halla enquistado en la cotidianeidad de los chilenos. En la misma dirección, se señala que el temor está asociado a la oscuridad y a los espacios públicos. Estos resultados son coincidentes con un estudio realizado en el mismo año 2003 por Adimark- Paz Ciudadana.
Por otro lado, en septiembre de 2003, la Fundación Futuro desarrolló una encuesta de opinión en la que se preguntaba a los entrevistados por cuales eran las tres situaciones que les daban más miedo en su vida. En primer lugar aparece con 61% el miedo de los entrevistados a ser víctima de la delincuencia, triplicando el miedo a la ruina económica, duplicando la enfermedad y superando largamente miedos más existenciales como la soledad, la muerte, la condena divina y la vejez.
Nuevamente, de estos estudios se colige que el temor ante la delincuencia, al igual que la preocupación por ella, representa una de las principales fuentes de inquietud para las personas. Por lo mismo, no debe extrañar que los medios de comunicación procuren hacerse cargo de esta inquietud.
La pregunta por los medios de comunicación adquiere especial relevancia en el caso de Chile, puesto que pese a ser el tercer país más seguro de Latinoamérica – después de Uruguay y Panamá- según la encuesta Latinobarómetro y de presentar un tasa de delito 3,16 veces menor a la norteamericana[9], exhibe las más altas tasas de preocupación de la región -con excepción de Guatemala- las que a su vez son mayores que en Estados Unidos (Bargsted, 2003).
Es por ello, que los medios de comunicación han surgido como un importante factor para intentar justificar esta discordancia entre las mediciones objetivas y las percepciones subjetivas. Dentro de estas justificaciones el rol de los noticieros de TV -a los que se les recrimina cubrir demasiadas noticias policiales- ha sido especialmente relevado. Pese a esto, en Chile la relación entre los medios de comunicación y la percepción de la delincuencia no ha recibido ni la atención ni la dedicación debida por parte de las entidades vinculadas al tema, o al menos, esa preocupación no se ha traducido en investigaciones empíricas consagradas exclusivamente a esta temática. La referencias que pueden encontrase son algunas preguntas incorporadas a estudios sobre delincuencia más amplios donde lo único que pretende develarse es la presunta asociación entre un mayor consumo de TV con una mayor preocupación o temor ante la delincuencia.
El estudio de Tironi y Valenzuela antes citado, muestra que no hay una asociación estadísticamente significativa entre exposición medial a noticias policiales en TV y temor ante la delincuencia. Esta constatación es la misma a la que llega Bargsted en su trabajo, destacando eso si, que la única asociación significativa es la que se produce entre preocupación por la delincuencia y tiempo dedicado al consumo de televisión el día anterior. No obstante las críticas de carácter metodológico, lo cierto es que estos resultados son coincidentes con estudios internacionales tales como el de Halton Community Watch Report que sostienen que “the media is not necessarily as influencial as previously thought in increasing fear of crime”. A su vez, Kenneth Dowler, del Departamento de Justicia Criminal de la Universidad Estatal de California señala que “Employing OLS regression, the results indicate that respondents who are regular viewers of crime drama are more likely to fear crime. However, the relationship is weak.” De esta forma, si bien se reconoce alguna influencia, no parece ser posible responsabilizar a la televisión por las altas tasas de preocupación y temor por la delincuencia.
La explicación para esto descansa en el hecho de que la delincuencia es un Obstrusive Issue, que tal como se explicó anteriormente, presenta otras fuentes de información que compiten con los medios por configurar las percepciones de los individuos respecto a su entorno. Tal como lo evidencia Bargsted, parece ser que la propia experiencia que se encuentra mediatizada con el entorno urbano y las redes más próximas constituyen un factor mucho más potente que la información proporcionada por la televisión.
La débil asociación estadística constatada por estudios en Chile y el extranjero no implica que la relación entre medios de comunicación y percepción ante la delincuencia no sea relevante, en tanto dichos estudios no han agotado todas las aristas que este fenómeno presenta. En este sentido, y siguiendo los principios teóricos que guían la presente investigación, no debe perderse de vista que los medios de comunicación, en su tratamiento de la seguridad ciudadana y la delincuencia contribuyen a la formación de esquemas de interpretación que orientan el dibujo de las imágenes de mundo que las audiencias desarrollan para formar su opinión y su actitud frente a este tema, como a todos los otros. La televisión, en tanto medio altamente masivo y ampliamente consumido, es un espacio privilegiado para la configuración y generalización de expectativas, incluyendo estereotipos, roles y estigmatizaciones, con independencia de que ellas compitan con expectativas generadas a partir de otras fuentes de información. Kenneth Dowler plantea al respecto: “The mass media play an important role in the construction of criminality and the criminal justice system. The public’s perception of victims, criminals, deviants, and law enforcement officials is largely determined by their portrayal in the mass media”. En definitiva, la influencia cualitativa de los medios de comunicación en la percepción de la audiencia respecto al tema bajo estudio, requiere mayor detenimiento y por ello la presente investigación desea aportar con algunos elementos que iluminen una mejor comprensión del fenómeno.
En este punto parece fundamental referirse a la diferencia audiencia y opinión pública. La primera, según la teoría que guía esta investigación, es la forma en que el sistema de los medios de masas observan desde su propia lógica al entorno, entendido como público, de modo que a través de diversos mecanismos de feedback, los medios observan si su adaptación al entorno es exitosa o no. Esto se da por dos motivos, en primer lugar, los medios comunican y eso lo hacen apelando a alguien, quienes son catalogados bajo el nombre de audiencias. En segundo lugar, los medios necesitan adaptarse a la lógica de la sociedad, lo que logran gracias a la publicidad, la que a su vez exige buenas audiencias. Esto es especialmente importante en países donde los canales de televisión no reciben aportes ni subvenciones. Por ello, los medios se orientan a las audiencias, de modo que buscan observarse a sí mismos en ellas. Análogamente, la opinión pública es el modo en que el sistema político observa al entorno entendido como público[10], básicamente a través de lo que aparece en los medios, en encuestas de opinión, en manifestaciones y en las votaciones. Por ello, cuando hablamos del triple proceso, nos referimos a las audiencias y no a la opinión pública, la que si es relevante al hablar de temor y preocupación por la delincuencia, ya que esos son temas políticos.
Noticieros y delincuencia
Dado que este estudio tiene como uno de sus principales objetivos la descripción del posicionamiento temático de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” en Chilevisión Noticias y Teletrece, resulta conveniente ofrecer un panorama que grafique cómo se ha manifestado su cobertura en los últimos años, tanto desde un punto de vista general como desde los propios noticieros seleccionados. De esta manera, a partir del Informe Político N° 80 de Libertad y Desarrollo, titulado “La Seguridad Ciudadana en los Noticieros de Televisión” que evaluó la cobertura noticiosa durante 12 meses, entre el 1 de Junio del 2002 y el 31 de Mayo del 2003, se desprende que la este tema se erige como el más destacado en la agenda noticiosa durante el período bajo estudio. Del total de noticias exhibidas por los noticieros se pudo constatar que el 20% de las noticias nacionales emitidas estaban referidas al tema de la delincuencia y la seguridad ciudadana.
En lo que respecta a los distintos canales de televisión, se observó que las ediciones centrales de los noticieros de Canal 13 y Chilevisión cubrieron más de 1000 noticias de delincuencia cada uno, a diferencia de TVN y Mega, quienes cubrieron 680 y 512 respectivamente. Esto se corresponde con la cantidad de minutos “en on” que los canales dedicaron a la cobertura de este tipo de noticias, pues mientras UCTV y CHV dedicaron más de 2000 minutos, TVN sólo dedicó 1300, mientras que Mega 930. Por último, si se analiza el promedio diario de cobertura de seguridad ciudadana durante los doce meses revisados por este estudio, se aprecia que CHV dedicó 6,4 minutos, UCTV 6,3, mientras que TVN y Mega dedicaron únicamente 3,6 y 2,5 respectivamente. Estos tres argumentos bastan para explicar por qué se ha decidido considerar a Chilevisión Noticias y a Teletrece como objetos de estudio, ya que en ambos es manifiesta la intención por relevar las noticias referentes al tema que estudia esta investigación.
CAPÍTULO I: TRAYECTORIA DE LA COBERTURA DE NOTICIAS DE “SEGURIDAD CIUDADANA Y DELINCUENCIA”
En este capítulo se presenta una descripción estadística que permite detectar y comprender el posicionamiento temático experimentado por las noticias de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” durante el período 2000 – 2003. Para dicho efecto se expondrá, en primer lugar, cómo ha evolucionado la relevancia de este tema en el contexto del total de la Agenda Informativa Nacional[11], de modo de retratar la importancia relativa que va adquiriendo este tema a lo largo del período estudiado. Por su parte, en segundo lugar, se efectúa un análisis del papel que han jugado los distintos noticieros centrales en este progresivo posicionamiento.
Una segunda parte dentro de este Capítulo está referida al estudio acerca de los principales actores que aparecen hablando en pantalla respecto de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” en el período. Este análisis permitirá aproximarse a cuáles son las principales fuentes de información consultadas, para a través de ellas comprender las peculiaridades de la cobertura noticiosa de este tema.
Dicho esto, resulta conveniente proporcionar información relativa al consumo de noticieros que permitan situar el análisis que sigue en un contexto más general. Para ello, se exhiben a continuación una serie de datos provenientes de la Encuesta Nacional de Televisión del 2002 que ilustran en propiedad el modo en que los chilenos se relacionan con este importante género televisivo.
Así, como primer elemento es relevante constatar que para el año 2002 cerca del 75% (74,3) de la población entre 16 y 65 años dice consumir noticieros todos los días (CNTV, 2002). A esta cifra crece si se considera el 8,2 % que afirma ver noticieros 5 a 6 veces a la semana. La magnitud de este consumo se ve ilustrada en propiedad si es que se establece el contraste con el 38,2% que reconoce ver telenovelas todos los días que se emiten. Conforme a estos datos, entonces, lo que se aprecia es que el consumo de televisión prácticamente duplica al de teleseries[12], lo que resalta el protagonismo que adquieren tanto para los canales como para la audiencia.
Otro aspecto a considerar, esta vez respecto del tema específico de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”, es que cerca de un 70 % de la población sostiene que la cantidad de tiempo dedicada a la cobertura de este tipo de noticias es igual o menor a la deseada. Respecto de la política, que como se verá a continuación es también un tema de gran importancia en la agenda informativa general, el 62, 3 de la población manifiesta que su cobertura es excesiva.
Ambos elementos ponen de relieve la importancia de los noticieros de televisión, en general, y del tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”, en particular, para la audiencia chilena. Estas constataciones deben tenerse en cuenta a la hora de describir la evolución experimentada por la Agenda Informativa Nacional en el período estudiado.
Primera Parte: Agenda Informativa Nacional 2000- 2003
Los gráficos que siguen corresponden a la sumatoria de segundos que Teletrece, 24 Horas, Meganoticias y Chilevisión Noticias, considerados en su conjunto, dedicaron a la cobertura de los distintos temas que componen la Agenda Nacional[13]. Para dar cuenta cabal de la evolución experimentada se presenta un gráfico[14] para cada uno de los años comprendidos en el período. Las cantidades, tanto en los gráficos como en el texto, están expresadas en segundos al aire.

Este gráfico, que representa el punto inicial del recorrido transitado por la agenda en el período 2000-2003, evidencia que para el año 2000 el tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” ocupa la segunda prioridad temática en el agregado conformado por los cuatro noticieros. Esta segunda posición, sin embargo, no adquiere gran distancia de “Economía” que es el tercer tema más relevado.
Pese a la importante cantidad de segundos (328365 segundos) dedicados a la cobertura de los temas de Seguridad, las noticias referidas a “Política” duplican dicha cantidad constituyéndose por lejos en el área más cubierta. Esta abismante brecha puede ser explicada por una serie de factores coyunturales que se congregaron en este año. Factores como la última etapa de la detención de Pinochet en Londres, su posterior arribo a Chile y la consecuente reactivación del debate acerca de los Derechos Humanos permiten comprender la gran cantidad de tiempo dedicado a noticias políticas. A esto debe adicionarse el arribo de Ricardo Lagos al poder, los resabios de la reñida elección presidencial y las municipales de Diciembre.

En el año 2001 se replica un patrón muy similar al del año previamente reseñado, pues se repite la jerarquía de los tres primeros temas[15]. La “Política” sigue siendo la principal temática cubierta pero pierde terreno (676280 a 552232 segundos), comenzando a evidenciar una declinación. La cobertura de “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” (desde 328365 a 328429 segundos) y de “Economía” (desde 291891 a 240794 segundos) permanece estable.

El año 2002 muestra una completa reestructuración en la configuración de la agenda. En cuanto a las tres primeras prioridades informativas lo más relevante es el aumento considerable de la cantidad de segundos dedicados a “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” (desde 328429 a 419183) y su posicionamiento como primera área temática, desplazando a “Política” que experimenta una baja ostensible desde 552232 hasta 345157 segundos. A su vez, Economía pierde presencia y comparte su tercer lugar con los temas vinculados a “Infraestructura”.
Se observa entonces un nuevo escenario en el que “Seguridad Ciudadana” adquiere un rol protagónico en la Agenda y empieza a consolidar un crecimiento sostenido.

En el último año del período estudiado, la tendencia a la predominancia de las noticias del tema de Seguridad Ciudadana se consolida, ostentando un nuevo aumento (desde 419183 hasta 462478 segundos) y un mayor distanciamiento respecto de las otras áreas temáticas. Por su parte, los temas políticos presentan una leve alza y conservan la segunda prioridad (con 366476, casi 100000 segundos menos que “Seguridad Ciudadana”), mientras que “Economía” vuelve a instalarse en la tercera posición.
Luego de examinar la evolución de la estructura temática general durante el período 2000-2003, se observa una sustantiva redefinición de la agenda noticiosa observada a partir del año 2002. Este cambio está marcado por un lado, por el ascenso progresivo del tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia” que lo lleva a posicionarse como el área con mayor cobertura y por otro, por el declive del área política que como se ilustró inicia el período como inapelable primera prioridad informativa y lo concluye relegado al segundo lugar.
Cobertura Temática de Agenda Nacional por Canales
Luego de haber descrito el posicionamiento general experimentado por la Agenda Informativa Nacional, corresponde ahora describir el modo en que cada uno de los noticieros se inserta en este movimiento, con especial énfasis en lo que respecta al tema que es objeto de la presente investigación. Repitiendo el procedimiento anterior se procederá a ilustrar esta evolución a partir del análisis año a año.

En forma consecuente con lo apreciado en el Gráfico N°1, se observa que para todos los noticieros, las noticias de carácter político constituyen la primera prioridad informativa. Esto es particularmente manifiesto en los casos de Teletrece y 24 Horas, por cuanto en ambos esta cobertura duplica a su siguiente tema más relevado, que para ambos casos corresponde a Economía.
En el tema “Seguridad Ciudadana y Delincuencia”, Teletrece, 24 Horas y Meganoticias presentan una cobertura muy similar en el orden de los 90000 segundos, mientras que Chilevisión se aleja de esta tendencia y dedica solo 57122[16]. De esta forma este período podría caracterizarse por la escasa diferenciación de los canales respecto a este tema.

En términos de las primeras prioridades informativas, el año 2001 se aprecia que Teletrece, 24 Horas y Meganoticias siguen considerando a los temas políticos como los más noticiables, aunque todos ellos presentan declinaciones importantes en esta cobertura (Desde 222622 hasta 190198 segundos en el caso de 24 Horas, y de 208646 a 166575 en el de Teletrece). La novedad la representa aquí el hecho que Chilevisión ha instalado los temas de Seguridad Ciudadana como primera prioridad informativa, duplicando la cobertura que respecto al mismo tema presentaba el año anterior (114478 / 57122). Este hecho es significativo pues marca el perfilamiento de Chilevisión Noticias como un Noticiero con un contenido marcadamente policial, al cual se adiciona además una buena proporción de tiempo destinada a un bloque deportivo.
Otro aspecto importante es que tanto Teletrece como 24 Horas disminuyen su cobertura respecto a Seguridad Ciudadana (Desde 92075 hasta 67475 en Teletrece y desde 91808 hasta 64139 en el noticiero de TVN), mientras que Mega conserva un tiempo similar al dedicado el año anterior. (87360 en el 2000 y 82337 en el 2001).

Al igual que lo constatado a propósito del análisis del gráfico 3, el año 2002 presenta importantes novedades. Teletrece se suma a Chilevisión Noticias al establecer como primera prioridad los temas de Seguridad Ciudadana duplicando su cobertura en el transcurso de un solo año (de 67475 segundos en el 2001 a 124496 en el 2002). Chilevisión, por su parte, prosigue con su tendencia al alza (114478 a 133170 segundos), mientras que 24 Horas y Meganoticias se mantienen estables en esta materia (aunque si no se contempla “Otras Noticias”, “Seguridad Ciudadana y Delincuencia es primera prioridad también en Mega). La política sigue disminuyendo en todos los noticieros sus cuotas de cobertura, pese a que sigue siendo primera prioridad informativa en TVN.