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Comentarios, recensiones y reseñas |
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Diario ABC. Suplemento cultural "ABC de las Artes y de las Letras" 10 de noviembre de 2007 |
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El ideólogo de la Leyenda Negra
El concepto de leyenda negra como conjunto de críticas negativas hechas desde Europa y América contra nuestro país, quedó fijado en el clásico libro de Juderías La leyenda negra publicado en su primera edición en 1914. El libro se reeditó en 1917 con una estructura diferente a la primera edición y desde entonces tuvo una fortuna editorial extraordinaria que supuso un auténtico negocio para el editor Araluce. En 1955 lo reeditó la Editora Nacional con un prólogo de Areilza, con nuevas ediciones hasta que en 1986 lo volvió a publicar Swan en la colección «Torre de la Botica» y en 1997 asumió su edición (reedición en 2004) la Junta de Castilla y León, con muy buen criterio, en su colección «Libros recuperados». El trabajo de Juderías, pues, ha sido un libro publicado muchas veces a lo largo del XX y bien conocida es la tesis de su autor. Pero, hasta ahora, nadie se había preocupado de su vida y de penetrar en las claves de su pensamiento. Lo ha hecho, y espléndidamente, Luis Español Bouché, quien ha podido disponer de notable información para confeccionar su biografía de Juderías suministrada por los nietos de éste.
Historia triste. El estudio de Julián Juderías Loyot nos permite conocer la importante personalidad de su padre Mariano Juderías Bénder, autor de una biografía de Isabel la Católica y traductor de grandes figuras desde Macaulay a Humboldt o Irving, la trayectoria personal de Julián, desde su humilde puesto en el Ministerio de Estado, su amistad con Jerónimo Bécker, sus viajes por Europa, su plaza de intérprete, sus estudios sobre la Rusia contemporánea y sobre problemas sociales, su papel como bibliotecario en el Ateneo de Madrid, la gestación de su libro sobre la leyenda negra, el apoyo de Juan C. Cebrián y la enemistad con Julio Casares, su colaboración en El Debate, y su elección como académico de la Historia, meses antes de su muerte, las peripecias económicas de su familia, la triste suerte de su mujer, Flor Delgado, que perdió la razón, muriendo casi medio siglo después que su marido. Una historia triste, una vida dura, unos valores no siempre reconocidos y, desde luego, siempre desvirtuados.
Regeneracionista. Porque, efectivamente, la principal aportación de Español, desde mi punto de vista, radica en demostrar que Juderías nada tuvo que ver con el pensamiento reaccionario español con el que muchas veces, de modo un tanto frívolo, se le ha identificado. Juderías fue un regeneracionista español con grandes inquietudes y preocupaciones sociales, con un impresionante dominio de lenguas, que se preocupó, como todos los historiadores de su generación (él nació en 1877) por el problema de la decadencia española, que sufrió como tantos otros, la angustia de aquellas primeras décadas del XX (desde el intento de regicidio de Morral a la crisis de 1917, pasando por la Semana Trágica), que intentó encontrar explicaciones al problema del mal entendimiento España-Europa. El término leyenda negra, posiblemente lo extrajo de Blasco Ibáñez, y el concepto lo habría ya formulado en parecidos términos Juan Valera.
El nacionalismo español de Juderías nunca fue xenófobo como pudo parecer el de Picatoste y, desde luego, fue mucho más coherente que el de Blasco Ibáñez. Juderías fue un hombre que se construyó intelectualmente a sí mismo. Ni fue masón, ni krausista ni de la Institución Libre de Enseñanza, ni de la Asociación de Propagandistas. Su obra fue instrumentalizada políticamente, en especial dentro del marco del aislamiento del franquismo. Según Español, sólo Julián Marías supo interpretar las claves del pensamiento de Juderías y del concepto de la leyenda negra.
La segunda y la tercera parte del libro las dedica su autor a desbrozar el significado intrínseco del concepto, subrayando la vigencia de «las leyendas negras» en diversos escenarios (desde el fútbol a la imagen de América). Español acaba planteándose las características de la presunta leyenda negra antiamericana. En estas páginas, me gusta menos el libro. Yo no comparto la universalización del término.
Valores hispánicos. Es evidente que existen prejuicios y complejos hacia múltiples objetos de la mirada colectiva. Pero eso no es leyenda negra propiamente. Nunca he compartido ese punto de fatalidad estructural que encierra el término en Juderías ni puedo compartir la generalización banalizadora del mismo. Y, digo esto, cuando, me parece muy loable el esfuerzo de Español, por reconstruir la biografía de un historiador olvidado y por poner en evidencia que la defensa de los valores hispánicos no tiene por qué ser reaccionaria
ABC |
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Diario del Endriago. 1º de diciembre de 2007 |
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“Luis Español y Bouché ha escrito una biografía modélica en estilo, inteligencia y amenidad, sobre el tan importante como para los profanos desconocido historiador y sociólogo Julián Juderías (1877-1918); sucede con este libro lo que con pocos en su género: que el autor reluce tanto como el biografiado. Se disfruta por estas dos caras y se lee a la vez como una novela y como un ensayo, te hace pensar y disfrutar a un tiempo y le reconcilia uno con la lectura; después de todo, todavía hay alguna gente que sabe escribir y pensar el castellano; Juderías era, también, un gran escritor: sólo hay que leer su descripción de Odessa, fuera de ser alguien tan valioso como sus contemporáneos del Regeneracionismo: un pionero en el análisis sociológico de la miseria y el crimen”.
Véase Diario del Endriago |
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La Aventura de la Historia, nº 111. Enero 2008 |
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Destruyendo una falsa imagen
Cosmopolita en sus intereses lectores y en sus contactos epistolares, viajero en la medida en que pudo, persona interesada en cuestiones sociales en sus momentos de mayor eclosión, políglota y persistente traductor, colaborador en tareas periodísticas… Una realidad vital que muy poco tiene que ver con la imagen tradicionalmente transmitida de Julián Juderías, sobre el que cayó el sambenito de ser un verdadero modelo de intelectual reaccionario y representante –emisor e intérprete a un tiempo- de elementos ideológicos escasamente relacionados con el pensamiento progresista que, pese a todos los pesores, existió y tuvo magníficas plasmaciones en aquella España decimonónica que en tan reducida y débil medida se abría a tan “amenazadoras” heterodoxias.
Ciertamente, este modesto funcionario, trabajador en el Ministerio de Hacienda, bibliotecario del Ateneo Madrileño y, poco antes de su muerte, académico de la Historia, nunca debió imaginar que iba a pasar a los textos como el ideólogo de la Leyenda Negra. Y, lo que ciertamente es mucho peor, y más injustificable, que fuese casi sin discusión identificado con planteamientos ideológicos que nada tenían que ver con su pensamiento personal. Luis Español ha dedicado largo tiempo de apasionado trabajo a investigar su trayectoria vital y los elementos configuradores de su pensamiento. Sobre una ingente base documental, aportada en notable proporción por sus descendientes directos, ha trabajado en busca de una definitiva aportación que se manifiesta de forma absoluta como una inserción clave dentro del conjunto de una historia intelectual de la España decimonónica. Una difícil tarea lucha contra bien arraigadas incomprensiones y tergiversaciones, que este avezado investigador ha sabido cumplimentar de forma excelente, aportando como resultado este interesante y esclarecedor libro. |
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Arte y Letras, suplemento cultural del diario Información de Alicante. 31.01.2008 |
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Leyendas rosas y negras.
Fraga ha dicho que “Franco sentó las bases para una España con más orden”, y nadie en el Partido Popular ha dicho nada. Tamaño disparate, propio de la majadería intelectual de la que siempre ha hecho gala el carpetovetónico “Don Manuel”, forma parte de la leyenda que acompaña a ese político del pleiosceno medio, todavía en activo como senador. Una leyenda de “aperturista”, de “viejo patrón” de la derecha, de profesor metido a político, de hombre “que tiene el Estado en la cabeza”, ha aureolado a Fraga. En el 2001 Juan Velarde colaboró con la construcción de esta leyenda áurea publicando el libro “Fraga o el intelectual y la política”, donde dice Velarde, tan vinculado al franquismo como el propio Fraga, que el político gallego ha sido y es uno de los hombres decisivos para la política española del siglo XX. ¡Bien está! Hay un epílogo de Rajoy que también tiene miga. El presidente actual de los Populares escribe que “la persona de Manuel Fraga es una referencia fundamental para estar en política”. ¡Tomo nota!, que diría Juncal.
Éste de Fraga es un ejemplo actual de “Leyenda Rosa”. El franquismo estuvo ocupado en lo que llamaba la “Leyenda negra”. Las secciones de Historia en las facultades de Letras fueron creadas con la intención de enfrentarse a las difamaciones que había conocido España a través de los siglos. En la “Revista Nacional de Educación”, de 1944, se afirmaba que la misión de los historiadores era la de reivindicar “los títulos preclaros de nuestra ejecutoria en el mundo, arrebatando con una concienzuda investigación a la leyenda negra verdades luminosas de nuestro pasado, las cuales forman parte, además, de la preparación doctrinal necesaria para que nuestras juventudes fortifiquen su espíritu en hondas calidades patrióticas.
Ahora sabemos quien fue en realidad Julián Juderías, el padre de ese exitoso concepto de “leyenda negra”, más allá de su libro, aparecido por vez primera en 1914, con una edición ya definitiva en 1917, y con diversas reediciones desde la de 1954 hasta la más reciente de la Junta de Castilla y León de 2003. Se lo debemos a Luis Español Bouché, y a la mitad de su libro, ya que desde la página 178 hasta su final, el texto entra en disquisiciones más o menos interesantes, pero por lo común deslavazadas y en ocasiones pintorescas, sobre la leyenda negra antiamericana.
Creía que Juderías era un conservador español tocado por el veneno del reaccionarismo, como lo fueran otros muchos, desde Maeztu a Fraga, al que Delibes recuerda de su época de director de “El Norte de Castilla” como una nube negra por su persecución y su dureza. “A los mayores tiranos –dice el escritor- siempre les gustó tener fama de libertadores”. Pues Juderías ha resultado ser un regeneracionista, un colaborador del Instituto de Reformas Sociales, y sobre todo un políglota asombroso, que no sólo conocía las grandes lenguas europeas, sino también el serbio, el búlgaro, el polaco, el ruso, el húngaro y alguna más. Vinculado al Ministerio de Estado, ahora de Asuntos Exteriores, cónsul en Odessa, traductor de numerosas obras y académico de la Historia poco menos de dos meses, ya que tomó posesión de su sillón en abril de 1918, y la terrorífica epidemia de “gripe española” lo mató el 19 de junio de ese mismo año en una especie de venganza por su trabajo para desmontar lo que Areilza llamó “conjura universal” contra “el buen nombre de España en el mundo”, y que en realidad un historiador de hoy, García Cárcel, que tiene la mejor obra sobre el tema, ha llamado “cadáver imaginario”, tan imaginario como esos mitos sonrosados que se pasean imperturbables y sempiternos por la política española de hoy. |
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El Semanal Digital. 3 de enero de 2008 |
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La Leyenda Negra sigue viva, pero no sólo la hay contra España
Un compatriota de comienzos del siglo XX acuñó el concepto, que se ha hecho clásico para explicar nuestro "problema nacional" y configura además un paradigma de la propaganda política.
Nunca se han editado tantos libros en España como en los últimos años, y nunca ese esfuerzo de edición ha tenido menos repercusión social real, en proporción a las decenas de miles de nuevos registros que saturan la Biblioteca Nacional. Aparte de los muchos y meritorios editores privados, la gran novedad de las dos últimas décadas es la aparición de una miríada de editores públicos –las Comunidades Autónomas y todos sus entes subordinados- o dependientes de las subvenciones públicas. Es lamentable tenerlo que reconocer, pero el libro se ha convertido demasiado a menudo en la España de 2008 en un costoso objeto de propaganda o de mera ostentación por parte de las entidades regionales, que tienden a publicar los trabajos de los autores de la propia región y centradas en las glorias y peculiaridades locales.
Parece políticamente incorrecto decirlo, pero es así: las Comunidades Autónomas están gastando el dinero de todos en ediciones de libros perfectamente prescindibles sobre asuntos a menudo de mínimo interés objetivo pero de supuesta relevancia para la región de turno. Hoy, como en tiempos de Fernando VII, un libro sobre la historia de una plaza de toros provinciana o las obras completas de un erudito local menor serán editados más fácilmente que un libro de verdadera importancia nacional.
Por eso, ante el libro de Luis Español el primer aplauso no ha de ser para el autor sino para el editor. La Junta de Castilla y León publica con una altura de miras que otras regiones deberían envidiar, y no sólo editó en su momento La Leyenda Negra de Julián Juderías –que era madrileño- sino que ahora nos ofrece una biografía extensa y ampliamente documentada de este autor tan decisivo para comprender la España del siglo XX como carente de vínculos directos con la autonomía castellano-leonesa. Felicítese, pues, a quien convenga.
Julián Juderías, alto funcionario del Ministerio que hoy llamamos de Asuntos Exteriores, fue un regeneracionista, un hombre de la generación del 98. Nacido en una España marginalmente imperial, Luis Español describe de manera amena –y en ciertos puntos prolija- cómo Juderías participó en la vida pública e intelectual de su tiempo sin tomar partido político. El protagonista es conocido, desde luego, por haber acuñado el concepto de "leyenda negra", pero no eran sabidas hasta ahora la amplitud de su obra y la intensidad de su breve vida, que concluyó en 1918.
Español cumple en su libro tres tareas diferentes. Traza por un lado una biografía paralela de Juderías y de su más importante obra escrita, analiza después ésta extrayendo un concepto general de "leyenda negra" que efectivamente Juderías manejó pero no hizo explícito, y por último lo aplica a otros casos en cierto modo paralelos, el más importante y actual de los cuales es el de Estados Unidos. El resultado es un libro largo, con amplios apéndices documentales y textuales sobre Juderías –necesarios por lo desconocido del personaje- y con importantes enseñanzas para el momento presente.
España ha sido víctima desde el siglo XVI de su propia hegemonía mundial. Como imperio católico, la España de los grandes siglos fue objeto de una campaña de infamias, calumnias e injurias por parte de sus enemigos de toda condición. Esa campaña, que afecta a la imagen histórica de nuestro país, es comprensible en su contexto, puesto que el enfrentamiento de las ideas y de las armas tiene siempre su correspondencia en la lucha por la opinión pública. Juderías describió el fenómeno en 1913, y de nuevo en 1917, y denunció las falacias que se habían lanzado contra España con precisión y rigor que le valieron el ingreso en la Real Academia de la Historia pocos meses antes de morir víctima de la gripe española.
Pero Español va más allá en su trabajo, porque muestra la persistencia de la Leyenda Negra pese a los esfuerzos de su biografiado –de tal modo que muchos elementos radicalmente falsos, viejos de siglos además, siguen vivos en la "corrección política" mundial- y porque señala otros casos de "leyendas negras". El autor se ha detenido incluso en búsquedas en Internet sobre distintos ejemplos de "leyendas negras", desde los deportes hasta las minorías étnicas. Y es que Julián Juderías creó, o formalizó, un concepto intelectualmente operativo más allá del caso que inicialmente lo motivó.
Español muestra especial atención por la leyenda negra más viva hoy en día, que ya no es la de España –aunque siga ésta lamentablemente viva, con contribución incluso de intelectuales españoles- sino la de Estados Unidos. Siglos después de España, hoy es América el centro de la única potencia planetaria, y el resentimiento de unos se une a la envidia de otros para crear una verdadera leyenda negra que Español estudia y describe a la manera de Juderías.
Como Juderías, Español no pretende que todos los elementos de esta "leyenda negra" sean falsos, ni proclama la perfección de la víctima de tales ataques. Pero se trata de saber qué hay de verdad y qué de propaganda consciente o inconsciente en la mala imagen mundial de Estados Unidos. Y no es algo que podamos ver con indiferencia, porque España aún tiene pendiente deshacer su propia y persistente leyenda; lo que hace el libro de Español de lectura interesante para cualquier celtíbero amante de su país, independientemente de su opinión sobre Estados Unidos.
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=77776
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Clío: revista de historia actual, nº 79, abril 2008 |
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Luis Español analiza las leyendas negras a partir de la vida de Julián Juderías, que en 1914 escribió La Leyenda Negra: un ensayo en el que refutó tópicos históricos negativos sobre España y popularizó la expresión de su título. Luego se adentra en las leyendas negras a través de una amplia casuística, pero sin la densidad documental y la profundidad de la parte dedicada a Juderías.
El autor rescata del olvido a un interesante personaje que fue intérprete políglota del Ministerio de Exteriores, colaborador de Alfonso XIII en su oficina de atención a los cautivos de la Primera Guerra Mundial, miembro de la Real Academia de la Historia y Grafómano de amplios intereses. Tuvo un temprano reconocimiento, del que no disfrutó al fallecer con 40 años. La presente obra reconstruye con detalle su peripecia gracias a la consulta del archivo familiar; indaga las razones de su fascinación por la leyenda negra y apunta que a la expresión tal vez fue acuñada por el escritor Vicente Blasco Ibáñez en 1909. Por último, expone que el concepto de leyenda negra de Juderías fue desnaturalizado por intelectuales de extrema derecha, sobre todo, del franquismo, que atribuyó la imagen negativa de España a sus solapados enemigos (la masonería y el comunismo). Se trata, pues, de una lectura necesaria para conocer el origen y la evolución de un concepto con un significado poliédrico, hoy empleado de forma coloquial. |
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