Marruecos en moto

Marruecos en moto

-Las miradas de la ilusión-

del 13 al 19 de Abril de 2006

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El camino entre Ouazarzate y la Garganta del Dadés nos llevó más de una hora recorrerlo y a buen ritmo. Disfrutamos de lo lindo de ese paisaje típicamente africano. La belleza de la soledad, de la inmensidad, de la aventura.....

Las pequeñas aldeas bereberes que atravesamos para nada nos recordaban a los pueblos árabes que cruzamos días atrás en el Marruecos árabe. El blanco se sustituye por el ocre, el desorden por la humilde, rústica, y virginal organización. Hay más ilusión por el presente, más limpieza, más pureza....

Aquí empezaba la carretera que llegará al Dadés.

Cómo destaca la enorme lengua verde alimentada por las aguas del Dadés de entre el paisaje pseudo-marciano.

La puerta de la garganta....

... y dentro de ella piensas, qué pequeños somos dentro de este mundo.

Pero la sorpresa más grande nos la encontramos cuando continuamos más allá de la Garganta y llegamos, unos 20 kilómetros más adelante, al fin de esa carretera.

Ascendimos un puerto impresionante, lleno de curvas de 180 grados muy excitante ya que en ocasiones la carretera desaparecía literalmente de debajo de nuestras ruedas y veías un precipicio que tenías que evitar. El poco asfalto estaba lleno de piedras y tierra.... pero disfrutamos de lo lindo gracias al potencial del tipo de motos de llevábamos para esas condiciones. Y todavía hay algún cabestro que aún duda de la polivalencia de las maxitrail y su uso.

Un auténtico lujazo rodar en la inmensidad del África más abrupto y salvaje. No vimos absolutamente a nadie durante mucho tiempo.

Y por fin llegamos al final del mundo conocido para encaramarnos a la puerta de acceso al centro de la tierra. Quiero resaltar que la foto no transmite la inmensidad del cañón, sin duda, el accidente natural de cualquier índole más espectacular que jamás haya visto.

Sólo sueño poder volver a ese lugar en el futuro, volver a contemplarlo en calma y tomarle más fotos con más luz, ya que aquél día ya estaba oscureciendo.

Esa noche la pasamos en la misma carretera que nos llevó al Dadés.

A la mañana siguiente tomamos ruta hacia la mítica garganta del Todra. Justo a las puertas de la carretera que lleva, a lo largo del río Todra, se encuentra Tinerhir, donde está el palmeral más grande de Marruecos. Paramos para inmortalizar el momento.

Al lado de Tinerhir comienza la carretera que nos llevará a la garganta del Todra. Al igual que en el caso del Dadés, se trata de carreteras de ida y vuelta ya que una vez que llegas a su fin, no te queda alternativa alguna más que regresar por el mismo camino.

La entrada a la garganta del Todra. Juanjo y su Capo abren el camino del grupo....

.... y yo no me quería ir de aquel lugar sin atravesar el Todra con mi moto.

Como en el caso del Dadés, en el Todra también no quisimos perdernos cualquier sorpresa que nos deparara el "más allá" de la garganta. Así que decidimos continuar hasta que se acabara el camino y tuviéramos que regresar. Sin llegar a un cañón natural de la magnitud del que vimos en el día anterior ("la puerta al centro de la tierra"), no nos dejó de sorprender la ruta, con áridos desfiladeros y más salvajes paisajes norteafricanos.

Una aldea ponía fin a la carretera. Grupo reunido y de vuelta hacia Tienerhir para retomar la carretera que nos llevaría al desierto.

 

 

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