Christopher Marthaler - Marthaler, Maeterlinck

Un grand nombre de nos pensées attaquent notre âme par derrière


Molts dels nostres pensaments ens ataquen l’ànima per darrere


Muchos de nuestros pensamientos atacan nuestra alma por detrás



Maurice Maeterlinck

Éste es Christopher Marthaler, suizo, músico, uno de los directores más relevantes de la escena europea contemporánea, una especie de dios en el mundo de las tablas. Estudió música en Zuric y en París teatro con el maestro Jacques Lecoq... y ahora crea montajes teatrales como partituras polifónicas.
En el Festival Temporada Alta de Gerona vimos su última creación: Maeterlinck, una obra sobre textos de este autor belga simbolista de finales del XIX que tanta influencia tuvo en nuestro teatro.

La sombra melancólica de Maeterlinck abre una brecha interior donde Marthaler compone una sinfonía del lastre, de la pesadez, del cansancio...

 

Las máquinas de coser son la monótona banda sonora de este hastío que podemos sentir también en nuestras vidas.

Estamos en un taller textil de 1900, cargado de tiempo, polvo, opresión y decadencia. En dos planos físicamente diferenciados, tenemos a las trabajadoras, cuya vida exhausta ha acabado automatizando sus actos y mutilando sus sueños, y la burguesía, que observa, déspota, y abusa de su poder.

Steven van Watermeulen (actor-cantante): “Con Mathaler se trabaja siempre empezando con las improvisaciones, y también con la puesta en escena el decorado, este decorado... y bueno, teníamos la idea de trabajar con máquinas de coser. Así empezamos, pusimos en medio unas mesas, como las veis aquí, hay hilos alrededor de las máquinas, están las cosedoras, alrededor están los hombres, que son la burguesía. Es también una historia entre gente de diferentes clases.”

Marthaler, con sutil humor, crea belleza del sufrimiento, de la pequeñez del ser, de la debilidad, del carácter minúsculo e intrascendente de la existencia humana, de esas significativas insignificancias que transitan un ritual dramático donde parece que no pasa nada y donde la música da sentido al todo.

Steven van Watermeulen: Es un trabajo de improvisación. Empezamos cantando cada día dos o tres horas, y hemos ensayado mucho, hemos hecho ejercicios, y poco a poco hemos llegado a este punto tal como cantamos en la obra. Y por la tarde hacíamos las improvisaciones. Él ha ido trabajando creando las imágenes y hacia el final de esas semanas de ensayos, ha empezado a pegar, realmente como si se tratara del montaje de una película. Para terminar, al final, con la obra. Y cada día es lo mismo. Es verdaderamente como una partitura.”
Apasionado observador de la monótona vida de los insectos sociales, Marthaler expande largos silencios insostenibles entre personajes que están juntos pero solos, en un gran espacio donde los actos humanos, repetitivos, quedan miniaturizados. Nos engulle un gran vacío en que la música, Satie, Bizet, Purcell, Debussy... tiene su papel dramático.
Steven van Watermeulen: “Marthaler tiene un oido realmente musical y también cuando nos dirige en los textos es musical, habla siempre de la música. Es extraordinario trabajar con él porque a un actor algo así no sucede a menudo.”
Steven van Watermeulen: Yo creo que es un espectáculo muy melancólico. Ha captado su tiempo. Yo creo que es una puesta en escena que cuestiona mucho. Habla de la religión, habla del amor, habla de la guerra entre sexos, de la guerra entre classes, está la burguesía y el pueblo, que tiene que trabajar todo el día, la industrialización del mundo... es una especie de retrospectiva, adónde vamos con la industrialización, qué nos ha dado?”
Aunque reconocido internacionalmente, Marthaler también causa rechazo o gran somnolència en el público, que huye por docenas a media función. No es de fácil digestión, pero no engaña. ¿El secreto para salir satisfecho del teatro? Aceptar su propuesta, que es clara y honesta, apoltronarse en la butaca y dejarse llevar.
Direcció: Christoph Marthaler . Intèrprets: Marc Bodnar, Wine Dierickx, Rosemary Hardy, Hadewych Minis, Frieda Pittoors, Allera Gando, Graham Valentine i Steven Van Watermeulen . Músic: Bendix Dethleffsen . Direcció musical: Rosemary Hardy . Dramatúrgia: Koen Tachelet . Disseny d’escenografia: Anna Viebrock i Frieda Schneider . Disseny de vestuari: Sarah Schittek . Disseny d’il·luminació: Dennis Diels . Producció: Toneelgroep Amsterdam i NTGent . Coproducció: Stadsschouwburg Amsterdam i Odéon -Théâtre de l'Europe, Paris