¿Qué se sabe de ellos?
Los Temazcales varían en su forma y práctica en las distintas regiones en que se utilizan, sin embargo se trata siempre de aposentos reducidos con techos bajos, sellados a la intemperie y oscuros. Aunque se sabe muy poco de ésta práctica entre los antiguos mexicanos, se cuenta con información proveniente de los cronistas españoles que, pese a su sensibilidad e interés por comprender lo diferente, difícilmente pudieron enmarcar en el contexto de la cosmogonía indígena los procedimientos que observaban, a pesar de que algunos lo adoptaron como instrumento de higiene. Cada vez más investigadores analizan, sintetizan y comprueban el comportamiento bioquímico de las plantas usadas por los médicos tradicionales. Aunque cada vez más la herbolaria mexicana es incorporada a los parámetros de la medicina occidental y aunque comprendamos científicamente los efectos de someter el cuerpo humano a condiciones controladas de extrema temperatura para el restablecimiento y cultivo de la salud, lo cierto es que la concepción de la enfermedad, incluye un complejo sistema de referencias místicas que han demostrado ser de gran ayuda para tratar enfermedades que hoy conocemos bajo el concepto de psicosomáticas.
Los baños de TEMAZCAL se empleaban en el México prehispánico como la mejor manera de sudar y como un método de curación, a la luz de lo transpersonal. Sé sabia que, a través de la transpiración, tanto el alma como el cuerpo depuraban los males acumulados.
Hierbas aromáticas vienen a ser el complemento ideal de este delicioso baño, y se emplean de dos maneras: una - preparada de forma de té para echar sobre las piedras y generar vapor; lo que automáticamente da paso a la aromaterapia. La otra es mediante un ramo de hierbas para frotar el cuerpo, abrir los poros, estimular la circulación y dar golpes suaves sobre las áreas adoloridas.
Propicia la relajación y la meditación. La parte ritual del baño de temazcal esta muy relacionada con los cuatro elementos naturales. El elemento agua se encuentra en los tes; el fuego se concentra en la temperatura de las piedras. La tierra además de ser el elemento con que se construye el temazcal, representa el útero y por consiguiente, el retorno a la madre tierra, y el viento es el vapor que surge de las piedras calientes. Para que el ser humano este en completo equilibrio debe mantener en balance todos sus elementos naturales.
Cuando nosotros entramos en el Temazcal, según esta doctrina antigua, volvemos una vez más a la matriz de nuestra madre, presididos por una gran diosa, Tonantzin o Temazcaltoci, la gran madre de los dioses y de los humanos. Ella es nuestra madre benevolente, preocupada por la salud de los niños, ella nos recibe en su matriz, como nuestra propia madre, como una manifestación microcósmica para curarnos de males físicos y espirituales. La puerta de entrada baja y pequeña accesa a un espacio pequeño, obscuro, cálido y húmedo, de esta manera recrea el útero, desligándonos del mundo y dándonos una oportunidad para mirar adentro nuestro y encontrarnos con nosotros mismos nuevamente. La salida del baño mediante este estrecho paso representa nuestro renacimiento desde la obscuridad y el silencio de la matriz.
Pronto te invitaremos a compartir con nosotros la experiencia de TEMAZCAL en su forma tradicional en un ambiente natural rodeado de pinos de Sierra Espuña, completado con masaje, cremas y tés naturales.
Manuel y Arri.