breve historia

INFORME SOBRE LAS ANTIGUAS ESCUELAS DE LOS CORRALES DE BUELNA

 

Las antiguas Escuelas de Los Corrales de Buelna están situadas dentro del conjunto urbano de la localidad. Se trata de un edificio proyectado en el año 1932 por el arquitecto santanderino Deogracias Mariano de la Lastra López, y construido entre los años 1932-33.

Se corresponde con un periodo de transición que define los comienzos de la arquitectura moderna en Cantabria, quedando reflejado en este edificio los procesos de transformación que en esos años estaban cambiando el lenguaje de la arquitectura, y los intentos de Lastra por hacer coexistir los elementos estilísticos de la arquitectura regionalista, con la abstracción formal de la vanguardia arquitectónica en ese periodo.

La etapa inmediatamente anterior en la obra arquitectónica de Lastra viene definida por la influencia y su admiración hacia el discurso y la arquitectura regionalista, encabezada en nuestra región por el arquitecto Castreño Leonardo Rucabado. Es precisamente a la prematura muerte de Rucabado que el joven Lastra asume la dirección de las obras de la Iglesia y Asilo de San Vicente Mártir, trabajo que iniciará los vínculos de este arquitecto con Los Corrales de Buelna, donde posteriormente realizará diversas obras, entre las que destaca sobremanera el proyecto y construcción de las que en ese momento iban a ser las nuevas escuelas de Los Corrales de Buelna.

La llegada desde Europa de las ideas sobre la Nueva Arquitectura en las primeras décadas del siglo XX, ha supuesto uno de los fenómenos de mayor trascendencia cultural y social que han ocurrido en el siglo pasado, una valoración a la que no es sensible buena parte de nuestra sociedad, en buena medida porque resulta corta la distancia temporal para poder entenderlo así. El conocimiento de sus orígenes y la manera en que sus iniciadores interpretaron la llegada de estas nuevas ideas, son claves del máximo interés donde poder reconocer las claves del buen uso y posibilidades que la arquitectura moderna nos puede proporcionar, y un patrimonio arquitectónico del máximo grado y valor.

Son escasísimos los ejemplos que ilustran en nuestra región este periodo de primeras obras modernas, muchas se han ido derribando o transformándose de forma irreversible. En este aspecto, la Escuela de Los Corrales de Buelna aparece como un edificio que ha llegado hasta nuestros días prácticamente sin transformaciones, resultado a celebrar sino fuese por ser el resultado de su total abandono a lo largo de muchos años.

La Escuela de Los Corrales aparece, hoy por hoy, como un edificio único que ilustra muy expresivamente un periodo de tránsito que se vive en esos años, donde en su fachada a la plaza pretende todavía, de manera esencializada, mantener los elementos más reconocibles de la arquitectura regionalista: aleros, galería, arcadas, porche, cubierta inclinada de teja curva, conviviendo en su fachada posterior con atrevidos ventanales horizontales propios del racionalismo más radical, todo ello en un romántico intento de incorporarlos a los nuevos conceptos funcionalistas y utilizando sistemas de construcción económicos e industriales como fórmula que ha de posibilitar una arquitectura digna que llegue a toda la sociedad; reflexiones que al día de hoy siguen resultando de absoluta vigencia.

Estos dos planteamientos tan aparentemente divergentes entrarán en conflicto, quedando la arquitectura rucabadiana como un camino sin salida ante la necesidad de resolver los grandes problemas económicos y sociales a los que habrá de ofrecer respuesta la arquitectura moderna en la primera mitad del siglo XX.

Se trata de una arquitectura frágil por la escasez, economía y sencillez de los medios materiales y constructivos que utiliza, y sin duda alguna resulta mayor su fragilidad por la falta de sensibilidad y el gran desconocimiento que existe para identificar y dar la justa valoración a este tipo de arquitecturas, por parte de la sociedad en general y de buena parte de la intelectualidad de nuestra región. Son muy escasas las obras de los años 30 del siglo XX, que en el panorama de Cantabria reflejan este periodo de transito, cabiendo resaltar igualmente la Casa para Román Cué en el Paseo de Reina Victoria en Santander, obra de Lastra hoy muy transformada.

Es necesario destacar la singularidad de esta obra dentro del conjunto del patrimonio edificado en nuestra región, correspondiéndose con uno de los periodos históricamente más transcendentes y que mejor explica la historia de la arquitectura moderna en Cantabria, condición que haría sin duda aconsejable su declaración con una figura de protección de mayor alcance (B.I.L.), que permita mantener con total garantía sus condiciones materiales y perceptivas dentro del conjunto urbano de Los Corrales de Buelna.